Más que 7 consejos para hacer tu clase iterativa.


Estos consejos fueron tomados, con modificaciones, del libro Guía para el profesor novel (v 1.0) en uno de sus capítulos. Realmente me parece acertado lo que se propone. Sin embargo, algunas cosas modificadas según mi experiencia.

Ya es sabido que a los 15 ó 20 minutos de haber comenzado la clase expositiva se empieza a producir una caída importante del nivel de atención del estudiantado, que sólo se recupera ligeramente cuando los estudiantes perciben que la clase está acabando. También, sabemos que los estudiantes, en general, ya han olvidado a los pocos días de la clase expositiva la mayor parte de sus contenidos.

Estos conocimientos científicos lo vemos reflejado en nuestra experiencia docente y que atribuimos bajos rendimientos de nuestros estudiantes y, sin embargo, enfocamos nuestras clases sin el conocimiento básico de cómo funciona nuestro cerebro.

  1. El inicio de la clase es importante.

Nosotros recordamos mejor lo que ocurre al principio de la clase, especialmente, cuando nos llamas la atención debido a su novedad o su correlación significativa de lo que vivimos. Para ello, deberíamos utilizar para empezar analizando los conceptos más novedosos y relevantes a modo de ejemplificación o de interrogante. Esto despierta la curiosidad la que activa las redes atencionales de alerta y orientativa del estudiante y que le sirven para abrir el foco de la atención, no para mantenerlo.

Como ejemplo para resaltar la importancia de la curiosidad en el aprendizaje, podemos iniciar una clase al modo socrático con una pregunta iniciadora ( forma interrogativa) o a través de un ejemplo iniciar el interrogante relacionada con un problema real que sea motivador y que permita al estudiante iniciar un proceso de motivación  en el que se sienta un protagonista activo del mismo.

  1. La exposición de un tema debe dividirse en bloques de unos 15 ó 20 minutos.

La atención sostenida sólo puede mantenerse durante cortos períodos de tiempo que no superan los 15 minutos. Personalmente, podría agregar, que cada vez nuestros jóvenes poseen menos capacidad temporal para la atención. Como el aprendizaje de nuevos conceptos o destrezas requiere un tiempo de procesamiento y asimilación, nosotros docentes deberíamos organizar nuestros contenidos en bloques que no superaran los 20 minutos. Después de cada bloque, para facilitar el aprendizaje y optimizar los ciclos de atención, debemos cambiar la actividad en donde dedicamos unos minutos para reflexionar (diálogo socrático, por ejemplo) sobre lo explicado que sirve incluso para afianzar esos conocimientos. Los diálogos socráticos. Nada mejor que un ejemplo.

  1. Diversas estrategias estimulan la atención.

Existe una gran diversidad de estrategias pedagógicas que pueden estimular al cerebro y captar la atención siempre y cuando se tenga como premisa el cambio y la novedad. Desde la utilización por parte del docente, por ejemplo, de frases de pensadores, historias, casos reales, noticias, debates, videos. ejercicios, entre otros que propongan reflexión y actividades que requieran analizar diferencias.

  1. La emoción como elemento facilitador.

Cuando las emociones positivas nos impregnan de energía podemos concentrarnos mejor y empatizar más, ser más creativos y mantener el interés por las tareas. Por tanto, en los bloques expositivos de nuestra exposición que no sea monótona y con un tono lineal. Utiliza diversos tonos vocales según lo que estás expresando, eso ayuda a la atención.

Cuando los educandos realizan preguntas o proponemos un diálogo sobre lo explicado fomentemos los aspectos positivos de sus afirmaciones y ejemplos de nuestros educandos.

  1. Introduce alguna actividad entre bloques.

Entre bloque y bloque es mejor cambiar por alguna actividad que exija la participación de todos los educandos, de esta forma pasan de la atención a la aplicación, de manera que la atención se recomponga de manera que puedan poner en práctica de forma inmediata los contenidos que acaban de ver para fijarlos: “Se aprende lo que se aplica”.

  • Entre bloques y bloque reflexionar sobre “lo más importante y lo que no se entendió”.

Pídeles que, expresen las ideas más importantes y lo más confuso del último bloque. Explica y ejemplifica de esta forma sencilla, además de conseguir que reflexionen sobre el material. Esta información puede ayudarte a preparar una clase de aclaraciones, que tus estudiantes apreciarán mucho.

  • Entre bloque y bloque que preparen una pregunta.

Pide a tus estudiantes que, en grupos de dos o tres que estén sentados juntos, preparen una pregunta sobre el material del último bloque y la escriban en un papel, con los nombres de los integrantes del grupo. Después, lee cada pregunta e invita a los demás grupos, quienes pueden dar una respuesta a la misma (las respuestas también son grupal). Si varios grupos responden diferente puede ser oportuno introducir un diálogo para llegar a la respuesta adecuada.

Con esta técnica genera un esfuerzo de reflexión y ponerse de acuerdo con los demás integrantes del grupo y, luego, la reflexión que genera responder y fundamentar las preguntas de los otros grupos.

Por otra parte, con esta técnica todos preguntan y todos contestan (reflexionan y de forma cooperativa)

  • Entre bloque y bloque que resuelvan un ejercicio en grupo.

Propone a los estudiantes un ejercicio de aplicación de lo desarrollado en el bloque anterior. Debe ser un ejercicio que todos deberían resolver de la misma forma y obtener el mismo resultado. Primero, que lo resuelvan de forma individual y, luego, forma grupos de tres y pídeles que comparen las soluciones y se pongan de acuerdo en la solución correcta, que deben escribir en un papel y colocar sus nombres de los miembros del grupo. Después recoge los papeles y realiza un diálogo con los estudiantes. Estos trabajos prácticos grupales, también, puedes optar por corregirlos y realizar aclaraciones al entregarlos.

  1. La importancia del recreo.

El intentar mantener la atención durante periodos de tiempo prolongados agota determinados neurotransmisores de la corteza prefrontal. Sin embargo, se ha demostrado que un simple paseo es suficiente para recargar de energía determinados circuitos cerebrales que permiten recuperar la atención y la memoria y que mejoran los procesos cognitivos. Pero, para ello, es importante que la escuela cuente con espacio adecuado de esparcimiento y si posee un entorno natural es mejor.

  1. La atención requiere autocontrol.

Es importante promover la metacognición del estudiante a través de actividades como los proyectos en los que deben reflexionar orientados a la resolución de un problema.

Mindfulness en el aula, algo nuevo para introducir en la educación.

Siguiendo con la línea anterior, se ha demostrado que el mindfulness mejora la actividad de circuitos de la corteza prefrontal que son fundamentales para mantener la atención y de otros de la corteza parietal que dirigen la atención centrándola en un objetivo específico.  A la mejora de la atención selectiva hay que añadir la de la metacognición, el autocontrol o la relajación, todos ellos factores imprescindibles en el desarrollo y aprendizaje del estudiante. Esta técnica, integrada en programas de educación socioemocional, puede aplicarse perfectamente en el aula. La clase de tutoría es ideal para comenzar la implementación de este tipo de programas, aunque su eficacia depende de hacer partícipe a todo el profesorado.

Conclusiones.

Las investigaciones en neurociencia de los últimos años han revelado información importante para nuestra práctica educativa. Tanto el conocimiento de las diferentes redes atencionales para suministrar la información, como el entrenamiento con videojuegos de la atención ejecutiva para mejorar todo un conjunto de capacidades intelectuales imprescindibles en el desempeño académico y personal del niño, han de guiar las estrategias educativas del futuro.

Para mejorar el aprendizaje, el estudiante debe reflexionar, indagar y relacionar los conceptos novedosos con los conocimientos previos, en definitiva, profundizar. Pero para ello se requiere una mente concentrada y eso se consigue si el cerebro (en concreto, la corteza prefrontal) es capaz de conectar diferentes circuitos cerebrales e inhibir otros que son irrelevantes y fuentes de distracciones. La atención facilitadora del aprendizaje necesita esfuerzo continuo que requiere autocontrol, motivación que se consigue a través de lo novedoso o relevante y emociones adecuadas.

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Valores necesarios que debemos enseñar para una inclusión educativa – 2° parte.


¿Importa educar en valores? ¿Qué valores sustenta una educación inclusiva? “Sin valores no se incluye, la falta de valores (virtudes) trae la división y la separación”.

La Educación Inclusiva define finalidades y valores educativos hacia la formación plena y armoniosa de los educandos, y la construcción de una sociedad más justa, solidaria y equitativa, basada en el ejercicio cotidiano de los valores.

Hemos presentado algunos valores, a nuestro juicio, en nuestra entrada anterior: Valores necesarios que debemos enseñar para una inclusión educativa – 1º parte

En esta culminamos con las restantes explicando su definición, fundamentando porque creemos que es inclusiva y, además, actividades para aplicar en la escuela.

  1. Generosidad.

Entendida como el acto de dar a otros, el acto de servir sin esperar nada a cambio. La generosidad, es un valor que motiva a dar, a ayudar, a tener compasión. Las personas generosas tienen una buena autoestima, son conscientes de que ellas son importantes, pero también saben que los demás lo son. Son personas agradecidas que corresponden a los demás con iniciativas positivas y muestras de cariño.

¿Qué relación podemos establecer entre la generosidad y la inclusión?

La generosidad es aquella que te lleva a servir desinteresadamente, desde lo material como tu propio tiempo: brindarse con un servicio o favor a aquel que lo necesita, compartir lo tuyo con el otro, hacer donaciones, ayudar a los necesitados, entre otras cosas. El generoso posee una especial predisposición hacia aquel que es distinto y más necesitado. Es respetuoso a la diversidad, solidario, empático, entre otras.

Recursos para trabajar la generosidad la escuela.

  1. Justicia.

La justicia es uno de los valores que tiene mayor relación con la convivencia armoniosa de los educandos. Se basa en el conjunto de reglas y normas que se establecen para que puedan existir relaciones adecuadas entre personas e instituciones.

Esta es la que permite autorizar, prohibir o permitir acciones específicas en la interacción que ocurre entre individuos e instituciones. En pocas palabras, este valor tiene que ver con la concepción de lo que es bueno para todos los que conforman una misma comunidad.

En la práctica, su finalidad es reconocer qué es lo que le corresponde y le pertenece a cada persona. A través de la justicia se respeta el derecho de los individuos, se recompensa su esfuerzo y se garantiza su seguridad.

¿Qué relación podemos establecer entre la justicia y la inclusión?[1]

La Justicia es saber decidir a quién le pertenece esa cosa por derecho. La Justicia es equidad y honradez. Es la voluntad constante de dar a cada uno lo que es suyo. Es aquel sentimiento de rectitud que gobierna la conducta y hace acatar debidamente todos los derechos de los demás.

La equidad tiene una connotación de justicia e igualdad social con responsabilidad y valoración de la individualidad, llegando a un equilibrio entre las dos cosas, la equidad es lo justo en plenitud.

Recursos para trabajar la justicia la escuela.

  1. Respeto.

Este es el valor que permite que el educando pueda reconocer, aceptar y apreciar las cualidades que tienen otras personas, así como sus derechos.

El respeto es entender que más allá de ‘mis derechos’ y ‘mis libertades’, también existen los derechos y las libertades del prójimo. Este valor resulta esencial para tener una buena convivencia y comunicación con las demás personas.

¿Qué relación podemos establecer entre el respeto y la inclusión?

Es importante entender que el significado de igualdad plena cuando hablamos de las personas con discapacidad, y en general, del concepto de diversidad. Inclusión es sinónimo de igualdad y respeto no de lástima. El respeto es la base fundamental para una convivencia sana y pacífica entre los miembros de una sociedad en la cual cada uno es singular y diferente con el otro.

Recursos para trabajar el respeto en la escuela.

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Imagen de Eliana Tardio

  1. Solidaridad.

Para convivir de forma armoniosa es necesario que exista la solidaridad. Este valor consiste en prestar ayuda a otras personas sin importar cuál sea su religión, su cultura, su género o su posición social. Con la práctica de la solidaridad se crean lazos sociales que unen a los distintos miembros de una comunidad.

Este valor implica tener sentimientos como el afecto, la empatía, el sentido de justicia y la ayuda desinteresada. Además, la solidaridad es lo que permite que se lleven a cabo acciones concretas que respondan de manera favorable a las necesidades de los demás.

 ¿Qué relación podemos establecer entre la solidaridad y la inclusión?

La escuela es una institución para todos, abierta a la diversidad, desarrolladora, garante de la atención individualizada y de los principios de responsabilidad social y solidaridad con los estudiantes incluidos en los diferentes niveles del sistema educativo. Ser solidario es prestar ayuda sin importar la diferencia que del otro. En cuanto a aquel estudiante con algún tipo de discapacidad esa ayuda generosa del entorno es clave ya que el mismo necesita de ella por inferioridad de condición.

Recursos para trabajar la solidaridad en la escuela.

  1. Tolerancia.

La tolerancia es un valor íntimamente relacionado con el respeto. Se trata de la capacidad para aceptar la diversidad de opinión, social, cultural, étnica y religiosa. También tiene que ver con el saber escuchar y aceptar a las demás personas tal y como son, sin juzgarlos.

Gracias a la tolerancia se puede vivir en una sociedad donde se respeten las diferencias de cada persona, desde su pensamiento hasta sus acciones. Pero, a pesar de lo mucho que ha evolucionado el mundo y las sociedades que lo componen, la tolerancia es un valor ausente en muchos lugares.

¿Qué relación podemos establecer entre la tolerancia y la inclusión?

Al hablar de inclusión se habla tolerancia, respeto y solidaridad, pero, sobre todo, de aceptación de las personas, independientemente de sus condiciones. Sin hacer diferencias, sin sobreproteger ni rechazar al otro por sus características, necesidades, intereses y potencialidades, y mucho menos, por sus limitaciones; como anota Heward (1997)

El respeto a la diversidad empieza por comprenderla, aceptarla como cotidiano y comprender sus orígenes. La educación es el puente que “añade” a la tolerancia, a la solidaridad y a la participación de las personas en el quehacer humano, especialmente para los alumnos, el vigor requerido para extraer de la diversidad cultural, toda la riqueza que en ella subyace.

El respeto y la tolerancia son dos valores imprescindibles para unas relaciones en igualdad. “Un gran progreso es la tolerancia, considerar que otras personas pueden tener costumbres distintas, otras creencias, otras religiones, y no por ello hemos de tratar de imponerles la nuestra” (Deval, 2000, p. 82).

Recursos para trabajar la tolerancia en la escuela.

Referencias:

[1] http://justicialupe.blogspot.com/2011/03/importancia-del-valor-justicia.html

 

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Valores necesarios que debemos enseñar para una inclusión educativa – 1º parte


¿Qué significa la Educación Inclusiva? ¿Cuál es su finalidad educativa, los valores que sustenta?  Muchas preguntas podemos hacernos para ver la relación intima entre inclusión y valores: “Sin valores no se incluye, la falta de valores (virtudes) trae la división y la separación”.

La Educación Inclusiva se centra en las modificaciones que desde la sociedad, la escuela, el docente, entre otros. deben realizarse para educar a todos y con la misma calidad. Define finalidades y valores educativos hacia la formación plena y armoniosa de los educandos, y la construcción de una sociedad más justa, solidaria y equitativa, basada en el ejercicio cotidiano de los valores.

Hay algunas virtudes que son más importantes que otras en lo que respecta a la inclusión de personas diferentes en un grupo. Presentaremos lo que a nuestro juicio nos parece más relevantes explicando su definición, fundamentando porque creemos que es inclusiva y, además, actividades para aplicar en la escuela.

Por su extensión la dividiremos en dos artículos agregándose a los ya escritos:

Quedando pendiente una serie de recursos de como planificar una educación de estos valores en la escuela.

  1. Amabilidad.

La amabilidad puede definirse como una actitud que intenta aproximarse y establecer conexiones positivas con otras personas. Valores de una persona que se gana el amor dando lo mejor de sí misma a los demás. Las personas amables son cosechadoras de esperanzas y buenos frutos. De la amabilidad nacen otros muchos valores, al igual que se sustenta de una actitud de respeto y reconocimiento hacia las demás personas.

¿Qué relación podemos establecer entre la amabilidad y la inclusión?

La amabilidad brinda la dicha de satisfacer las necesidades de otra persona por encima de las nuestras y hace que un encuentro se torne diferente. Ser amable implica servir al prójimo, aunque eso implique algún sacrificio y hasta olvidarnos de nosotros mismos.

Una persona amable posee empatía, humildad, paciencia, generosidad, respeto y, muy importante, el autocontrol emocional. Transforma el ambiente hostil ya que percibir a los demás de manera positiva e impulsa la colaboración.

Recursos para trabajar la autoestima en la escuela.

  

  1. Amistad.

Se trata del afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona. Una amistad es una relación afectiva entre dos personas, construida sobre la base de la reciprocidad y el trato cotidiano. Valores fundamentales en una amistad son la lealtad, el amor, la solidaridad, la incondicionalidad, la sinceridad y el compromiso.

¿Qué relación podemos establecer entre la amabilidad y la inclusión? [1]

Promover la amistad en las escuelas es importante, ya que es uno de los valores fundamentales en el desarrollo social de los niños, pues, aunque seamos seres sociales por naturaleza, la estimulación temprana de la amistad se puede reforzar desde el aula: aprender a compartir, a no pelear, enseñarles a solucionar conflictos, a controlar el carácter, a ser más comprensivos, a conversar o tratar de ayudar a otros compañeros, entre otros aspectos. Los amigos nos ayudan a ser más extrovertidos y cooperativos. Un buen amigo contribuirá a aportarnos seguridad, confianza, tener alguien con quien hablar, con quien desahogarnos, desarrollar nuestra empatía y ser nuestro apoyo, al mismo tiempo que seremos el suyo, lo que nos hará sentir, también, importantes para alguien.

Por tanto, Como docentes, debemos considerar la relevancia de la amistad para el desarrollo social, personal y educativo de los niños, incidiendo en sus actitudes y valores. Así, el medio escolar supone un contexto idóneo para las relaciones entre iguales, con respeto, tolerancia, solidaridad y empatía, alejándose de estereotipos y abrazando la diversidad.

Recursos para trabajar la amistad en la escuela.

  

  1. Compasión y comprensión.

Tener en cuenta la realidad de otras personas. La compasión es capaz de comprender la situación del otro conectándose desde un sentimiento de solidaridad para responder a sus necesidades.

La comprensión es una actitud de tolerancia frente a una situación determinada. Las personas comprensivas, de este modo, logran justificar o entender como naturales las acciones o las emociones de otras.

Se trata de ponerse en el lugar o la situación de otra persona. El valor de la comprensión es muy importante ya que les ayudará a valorar y entender las diferencias de los demás.

¿Qué relación podemos establecer entre la comprensión y la inclusión?[2]

La educación debe integrar una ética de la comprensión y del reconocimiento donde se fomente la argumentación en vez de la excomulgación y la exclusión, donde se demuestre, no se imponga, donde no haya cabida al dogmatismo ni a la represión, sino que prime el respeto mutuo. La comprensión implica ponerse en el lugar del otro, revivir sus motivaciones y sus valores, descubrir una intencionalidad en su comportamiento, cuestionarse por el significado y el abanico de sentidos que están detrás de ese comportamiento. De la misma forma la comprensión se constituye en el vehículo indispensable de cualquier intento de comunicación. Existen dos formas de relacionarse socialmente con el otro; una de ellas es tratarlo como un “don nadie”, un otro, que da igual que exista o no exista, esa sería la lógica de la exclusión; la otra, sería considerarlo como un interlocutor válido que me interpela y cuestiona, y cuya existencia requiere de mi atención, esto sería tratarlo en la lógica del reconocimiento.

Recursos para trabajar la comprensión la escuela.

 

  1. Cooperación.

Este valor el principal componente para mantener relaciones sociales armoniosas, por eso, la cooperación no puede pasarse por alto. La cooperación no es más que la asistencia que se ofrece para llevar a cabo un trabajo en común.

Se hace para cumplir un objetivo compartido. Tal y como ocurre con el resto de los valores, se trata de hechos sociales que se producen en el entorno en el que se desenvuelven las personas.

¿Qué relación podemos establecer entre la cooperación y la inclusión?[3]

Los nuevos vientos que recorren nuestro sistema educativo van superando la idea de la segregación y se va sustituyendo por la inclusión. Una educación inclusiva que es parte de un todo de cooperación entre educandos y colaboración entre profesores. La estructura de aprendizaje cooperativa supone un agrupamiento heterogéneo del estudiantado. La cooperación añade a la colaboración un plus de solidaridad y de ayuda mutua resultado de unos vínculos afectivos que se van tejiendo entre los miembros de un mismo equipo. En este sentido es difícil imaginar una educación inclusiva sin aprendizaje cooperativo. La misma prepara al estudiante para conseguir el desarrollo integral y pleno de la persona, el conseguir las competencias clave en un sistema social, y por ende un sistema educativo en el que convivimos con un estudiantado amplio en diversidad, diversidad en capacidad, interés, cultura, origen, entre otros, para ello se necesita de una energía positiva en un enfoque de cooperación donde pueden aprender juntos educandos diferentes.

Recursos para trabajar la cooperación la escuela.

 

  1. Empatía.

El educando tiene que aprender a ponerse en el lugar del otro, entender cómo piensan y las emociones que sienten. Es un valor necesario para la convivencia.

Este valor nos da la capacidad de entender, comprender, ayudar, apoyar y motivar a nuestros semejantes. Es sentir lo que el otro siente, reconocer que necesita de los demás para el buen desarrollo de todas sus áreas, ser consciente de que todo en la vida de las personas que nos rodean puede no estar bien y que nosotros podemos ayudarlos.

¿Qué relación podemos establecer entre la empatía y la inclusión?[4]

Cuando los estudiantes desarrollan su capacidad de empatía, entonces se les facilita escuchar, comprender y dar apoyo a los demás, aunque no compartan sus mismas ideas o situaciones de vida. Así mismo, la empatía los ayudará a ser más inclusivos porque, al saberse similares a los demás en su deseo de bienestar, entenderán que, sin importar las diferencias, pueden compartir varios aspectos de sus vidas con otros y sentirse también comprendidos por ellos. La empatía consiste en un ir y venir de sentimientos en el cual se aumenta la capacidad de responder a las alegrías y sufrimientos de los demás, de “ponerse en sus zapatos”, y de experimentar regocijo ante su bienestar, e incluso, de desear ayudarlos si sufren.

Recursos para trabajar la empatía la escuela.

Mafalda

Referencias

[1] https://www.unir.net/educacion/revista/noticias/la-inclusion-en-el-aula-y-el-valor-de-la-amistad-un-tandem-ganador/549203631434/

[2] EDUCAR PARA LA ALTERIDAD, LA COMPRENSIÓN Y LA INCLUSIÓN, http://soda.ustadistancia.edu.co/enlinea/congreso/MemoriasXICongreso/juan%20alexis%20prada.pdf

[3] Cooperación e inclusión, un mismo camino, http://www.orientacionriojabaja.info/cooperacion-e-inclusion-camino/

[4] Empatía: una puerta a la inclusión. http://www.construye-t.org.mx/resources/pdf/lecciones/leccion3/concienciasocial/3.2_P_Empatia_una_puerta_a_la_inclusion_M2_RU_R2.pdf

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¿Cómo educar en la inclusión?


Nuestro propósito es darte a ti, docente, lo que consideramos, en definitiva, ¿Cómo podemos educar a mis educandos en la inclusión? ¿Y sabes qué? No podemos dejar de incorporar los valores. Más que incorporar incluir[1]

  1. No hay educación sin valores. [2]

El objetivo primordial de la escuela son los valores y aquellos que afectan a la persona toda: “Ser un buena persona” (ver Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional, frase de Howard Gardner, neurocientífico; autor de la teoría de las inteligencias múltiples). El educando que quiere realizarse tiene que optar libremente por los valores, asumirlos y encarnarlos en su obrar para su realización plena como persona y una convivencia con el otro, que es tú.

El gran objetivo de la educación es quizás que el educando aprenda a ser siempre él mismo mediante el esfuerzo incesante de las opciones libres orientado por los valores para ser una persona plena, ciudadano comprometido, profesional responsable y persona que sabe integrarse y comunicarse a los demás.

Los valores son capaces de sacar al educando de su indiferencia y provocar en él una actitud de estimación: vitales, intelectuales, afectivas, estéticas, relacionales, entre otras.

  1. Pero es la persona el primer valor, como valor absoluto.

La persona es un ser único, irrepetible, dado de interioridad autoconciencia y libertad, y destinado a la comunión; es decir, es un sujeto que existe corporalmente con otros en el mundo, para realizarse con ellos en la historia, personal y comunitariamente, responsablemente libremente frente a los valores, frente a las demás personas.

“El hecho de que sea enteramente un sujeto de derechos, no debe hacernos olvidar que cada uno de nosotros debe siempre llegar a ser él mismo mediante el esfuerzo incesante y generoso de las opciones libres[3].

Cada persona con su modo se existir único es el primer valor y posee el carácter de absoluto.

  1. Cómo educar en valores.
  • Los niños aprenden con el ejemplo. El ejemplo que dan sus padres en su forma de relacionarse con los demás, de pedir las cosas, de compartir, de cooperar, de ayudar a los demás, de tolerar y aceptar, entre otros. Si los padres no tienen paciencia con su hijo, no los trata con respeto, con cariño comprensivo ¿qué creen que el niño va a aprender? ¿Cómo se van a comportar con los demás? La responsabilidad que tienen los padres en la transmisión de los valores a sus hijos es crucial.
  • Esto mismo ejemplo debe extenderse en la escuela con los docentes incluyendo la palabra, pero palabra reflexiva y concientizadora. Pero si cada docente hace lo suyo no vasta, esto se debe planificar y consensuar institucional.
  • En el ámbito de la escuela podemos desarrollar determinados recursos: juegos, actividades, dinámicas, entre otras.
  • También, se puede acudir a determinas técnicas para reflexionar – especialmente para adolescentes- determinados casos, narraciones, cuentos[4], etc. a través de.
  • Y, por último, el docente, junto con el tutor y la psicopedagoga – si la hay- abordar cados concretos a través del dialogo concientizador.

Mafalda 9

Referencias:

[1] Inclusión ética y sexual, sus dimensiones pedagógicas.

[2] Valores necesarios que debemos enseñar para una inclusión educativa.

[3] JERPHAGNON L, “Qué es la persona humana”, Barcelona, 1969, pp. 126-127.

[4] Cuentos con valores para una inclusión ética.

 

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¿Cómo educar para la socialización y la inclusión? El asertividad


  1. No hay educación sin valores. [2]

El objetivo primordial de la escuela son los valores y aquellos que afectan a la persona toda: “Ser un buena persona” (ver Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional, frase de Howard Gardner, neurocientífico; autor de la teoría de las inteligencias múltiples). El educando que quiere realizarse tiene que optar libremente por los valores, asumirlos y encarnarlos en su obrar para su realización plena como persona y una convivencia con el otro, que es tú.

El gran objetivo de la educación es quizás que el educando aprenda a ser siempre él mismo mediante el esfuerzo incesante de las opciones libres orientado por los valores para ser una persona plena, ciudadano comprometido, profesional responsable y persona que sabe integrarse y comunicarse a los demás.

Los valores son capaces de sacar al educando de su indiferencia y provocar en él una actitud de estimación: vitales, intelectuales, afectivas, estéticas, relacionales, entre otras.

2. ¿Qué significa ser asertivo?

El asertividad es la habilidad de expresar nuestros pensamientos, sentimientos y creencias asumiendo las consecuencias y a la vez respetar la opinión de los otros.

La palabra asertividad se deriva del latín asserere, assertum que significa afirmar. Así pues, asertividad significa afirmación de la propia personalidad, confianza en sí mismo, autoestima, aplomo, comunicación segura y eficiente. En la práctica, una persona asertiva se siente con libertad para poder expresarse de la manera más apropiada y según la situación. El principio subyacente de la asertividad es el respeto hacia uno mismo y hacia el resto de personas.

Cuando uno se expresa libremente puede hacerle entender al otro aquello que quiere transmitir de la forma más efectiva.

  • La comunicación se hace efectiva, clara y con un buen diálogo.
  • La persona asertiva tiene metas claras. Sabe adónde va y aquello que quiere conseguir.
  • Sabe que no siempre puede ganar, pero la importancia radica en el esfuerzo por llegar a sus objetivos. Si no es así, se toma el tiempo para reformular el camino y dirigir nuevamente nuevas estrategias para seguir. No se desalienta ante un fracaso, reformula, resignifica y sigue adelante.
  • Establece una comunicación con un estilo delicado de discurso, cuidándose, sin ofender al interlocutor.

Algunas pautas para tener en cuenta:

  • Desarrollar capacidades y habilidades comunicacionales, de autodominio, y desarrollo y adaptación al entorno, con disciplina y respeto hacia mí y hacia los otros.
  • Control de las emociones: Aspecto muy importante a la hora de definir situaciones. La falta de control emocional genera malestar, y malos entendidos con nuestros compañeros.
  • Aprender a negociar: Desde que nacemos negociamos diferentes cosas y con diferentes personas. En primer lugar, en nuestra familia, luego en la etapa escolar y después en el ámbito laboral y personal e íntimo.

Es importante tener claro que la aserción no implica ni pasividad (defecto), ni agresividad (exceso) y que la habilidad de ser asertivo proporciona importantes beneficios.

  • Incrementa el autorespeto y la satisfacción de hacer alguna cosa con la suficiente capacidad para aumentar la confianza seguridad en uno mismo.
  • Mejora la posición social, la aceptación y el respeto de los demás, en el sentido de que se hace un reconocimiento de la capacidad de uno mismo de afirmar nuestros derechos personales.

 La ventaja de aprender y practicar comportamientos asertivos es que se hacen llegar a los demás los propios mensajes expresando opiniones y mostrando consideración. Se consiguen sentimientos de seguridad y el reconocimiento social. Sin duda, el comportamiento asertivo ayuda a mantener una alta autoestima.

 

Inhibido Asertivo Agresivo
No sabe respetar sus derechos Respeta los derechos propios y del otro No respeta los derechos del otros
Se aprovechan de él Se siente bien consigo mismo y tiene confianza en sí. Se aprovecha del otro.
No consigue sus objetivos. Puede conseguir sus objetivos y respeta los del otro. Puede alcanzar sus objetivos aprovechándose del otro.
Se siente frustrado, ansioso e inhibido. Expresivo y seguro. Humilla a otros y es agresivo imponiendo lo suyo.
Deja al otros decidir por él Elige por sí mismo Elije por el otros

3. El asertividad y su alcance inclusivo[5].

El asertividad involucra la declaración de los derechos personales, que a su vez no viola los derechos de la otra persona.

La conducta asertiva abarca, lo que se dice y como se dice, es decir tanto las formas verbales como las no verbales: miradas, gestos, tonos de voz, actitudes, etc. la conducta asertiva implica siempre el respeto a la integridad de la persona y el respeto a la integridad del otro, y en este sentido es una habilidad social también relacionada con la comunicación.

Como puede observarse las definiciones de asertividad se han centrado en torno a la expresión emocional de la auto expresión, el autodescubrimiento y la capacidad de establecer valoración de sí mismo, basándose en tres elementos generales:

  • El individuo tiene derecho a expresarse.
  • Es necesario el respeto hacia el otro individuo.
  • Es deseable que las consecuencias del comportamiento sean satisfactorias para ambos miembros de la interacción, o al menos que estén encaminadas hacia esta dirección.

Mafalda

Bibliografía:

Referencias:

[1] Inclusión ética y sexual, sus dimensiones pedagógicas.

[2] Valores necesarios que debemos enseñar para una inclusión educativa.

[3] JERPHAGNON L, “Qué es la persona humana”, Barcelona, 1969, pp. 126-127.

[4] Cuentos con valores para una inclusión ética.

[5] Desarrollo de la comunicación asertiva, para favorecer el rendimiento escolar de los adolescentes.: http://200.23.113.51/pdf/25147.pdf

 

 

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¿Cómo educar para la socialización y la inclusión? La autoestima.


  1. No hay educación sin valores. [2]

El objetivo primordial de la escuela son los valores y aquellos que afectan a la persona toda: “Ser un buena persona” (ver Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional, frase de Howard Gardner, neurocientífico; autor de la teoría de las inteligencias múltiples). El educando que quiere realizarse tiene que optar libremente por los valores, asumirlos y encarnarlos en su obrar para su realización plena como persona y una convivencia con el otro, que es tú.

El gran objetivo de la educación es quizás que el educando aprenda a ser siempre él mismo mediante el esfuerzo incesante de las opciones libres orientado por los valores para ser una persona plena, ciudadano comprometido, profesional responsable y persona que sabe integrarse y comunicarse a los demás.

Los valores son capaces de sacar al educando de su indiferencia y provocar en él una actitud de estimación: vitales, intelectuales, afectivas, estéticas, relacionales, entre otras.

2. Qué es la autoestima.

La autoestima es algo fundamental para nuestro desarrollo personal. Autoestima es la valoración que cada persona hace de sí misma. Es saber que somos valiosos por muchas cualidades, habilidades y valores que poseemos y, por tanto, que somos capaces en muchas cosas, y no sólo saberlo sino creérnoslo, actuar conforme a eso y respetarnos a nosotros mismos. Toda persona es capaz de algo y para eso fue hecha, existe y es lo que da sentido a nuestra vida. De esta manera, aprendemos a hacerlo con los demás. El grado en el que las personas tengan sentimientos positivos o negativos sobre sí mismos y sobre su propio valor será determinante a la hora de sentirnos a gusto con nosotros mismos y con los demás. Y el valor que cada persona se otorgue a sí misma va a ser de vital importancia tanto para el propio bienestar personal como para las relaciones interpersonales.

  1. Cómo se forma la autoestima.

Mi autovaloración está influenciada por mis vivencias, por mi historia personal, pero sobre todo por la valoración que tanto yo como las personas, que han sido y son, importantes en mi vida hacen de mí.

La persona no nace con un concepto de lo que ella es, sino que éste se va formando y desarrollando progresivamente en la medida en que se relaciona con el ambiente, mediante la internacionalización de las experiencias físicas, psicológicas y sociales que la persona obtiene durante su desarrollo. Es decir, la autoestima es algo que se aprende y, por tanto, es susceptible de cambio y mejora a lo largo de toda la vida.

  1. La influencia de los otros en la formación de la autoestima.

La autoestima se construye constantemente y a lo largo de toda la vida. Tanto los actos como las características personales son calificadas permanentemente por los demás en forma tanto constructiva como descalificadora. Así, los demás se convierten en componentes del proceso de construcción de la autoestima haciendo las veces de evaluadores externos a la persona.

Estos favorecerán o podrán dificultades para la evaluación que hace la persona de sí misma, animando o desanimando, alentando a mantener, a transformar o incluso a eliminar aquellos aspectos que han sido criticados, aportando información de si se es valioso, si vale o no la pena hacer lo que se hace o si uno es capaz de hacer bien las cosas.

Por eso, es necesario que cada cual logre con el tiempo una seguridad básica mediante el desarrollo de un autoconcepto adecuado y suficiente como para poder seleccionar dentro de todas las críticas, positivas o negativas, las que crea y considere como asertivas y útiles y poder llegar entonces, a discriminar entre aquellos que le aportan verdaderamente en forma positiva y aquellos que no.

5. Cómo educar para construir una autoestima positiva.

  • Proceso externo de construcción de la autoestima:

El proceso externo está dado fundamentalmente por la influencia que los demás tienen sobre el aspecto emocional de una persona.

Como educadores, cuando sea necesario que el educando mejore aspectos de su conducta, será más adecuado que el planteamiento del problema se exprese de manera clara y precisa, haciendo respetar normas y límites, pero considerando evitar algunos aspectos que claramente afectan la autoestima.

Como ya se ha dicho, la crítica es uno de ellos. Otros son las reglas y los deberes inflexibles, así como el perfeccionismo. Estos también inciden negativamente en la autoestima, porque no dan libertad y hacen que nos sintamos agobiados y con la sensación de no haber logrado nunca las metas.

Es adecuado realizar los planteamientos y observaciones sin generalizar el problema hacia aspectos de la personalidad. Debemos centrarnos en la conducta, no en la persona. Muchas veces podemos decir a nuestros estudiantes:

  • ¡Qué desordenado/a eres!
  • ¡Eres muy arisco/a!

En estos ejemplos vemos como se está afirmando algo sobre nuestro “ser”, alguna característica propia que parece ser inamovible. En cambio, si decimos:

  • ¡Qué desorden hay en tu habitación!
  • A veces no muestras tus sentimientos

No identificamos sus actos con la persona. Una cosa son actos malos y otra es la persona mala.

Otro factor muy negativo para la autoestima, es el hecho de repetir reiteradamente las características negativas de la persona.

  • Proceso interno de construcción de la autoestima.

La persona también realiza una construcción interna según sus propias experiencias. Esta construcción va a ser positiva o negativa según lo sean esas experiencias y el criterio de evaluación que se haga de ellas, es decir, va a estar en estrecha relación con decirse a sí mismo: “yo pude”, “lo hice bien”, entre otras.

Una buena autoestima es el motor que desencadenará asertividad en las funciones afectivas y sociales que va a permitir que se obtenga como resultado agrado, satisfacción, gusto y amor por lo propio. A su vez, estas últimas sensaciones generarán una retroalimentación que recaerá nuevamente sobre la construcción de la autoestima positiva que se ha generado, aumentando de esta manera su potencial también positivo. Incluso y gracias a esto, podrá ser el mismo individuo quien mejore luego sus resultados como desafío propio y para una mayor satisfacción personal.

Como educadores debemos enseñar a nuestros educandos de acompañar con palabras positivas que el educando se diga a si mismo como “lo hice bien”, eludiendo frases de negación, es decir, en vez de decir, “no debo volver a hacer tal cosa”, decir “de ahora en adelante debo procurar hacer tal otra”, y evitando también las frases negativas cambiándolas por aseveraciones positivas. Es decir, cambiar una frase como “lo hice todo mal” por otra como “debo mejorar” o “hare lo posible por mejorar”.

Otro aspecto que favorece el desarrollo de una autoestima positiva es facilitar alternativas con objetivos más adecuados al nivel de desempeño y capacidades, para lo cual será necesario conocer a la persona para que de esta manera podamos ayudarlo a conocerse a sí mismo a través del descubrimiento gradual de sus potencialidades, las que serán el motor para la superación y para poder emprender nuevos desafíos.

 Sintetizando, la autoestima positiva es aquella que:

  • La persona que tiene una autoestima positiva, experimenta un sano sentimiento de agrado y satisfacción consigo misma.
  • Se conoce, se acepta y valora con todas sus virtudes, defectos y posibilidades.
  • Siente además que las limitaciones no disminuyen su valor esencial como persona y se descubre cómo alguien “querible” por lo que es en sí, y descubre la importancia de cuidar de sí.
  • Quien posee una autoestima positiva también acepta y valora a los demás tal cual son; puede establecer relaciones de sana dependencia comunicándose en forma clara y directa con los demás.
  • Se ve favorecido con la capacidad y la buena disposición para permitir que los seres queridos sean lo que ellos elijan, sin presionarlos para inducirlos en sus preferencias.
  • Es una persona que tiene el valor de asumir riesgos y enfrentar los fracasos y frustraciones como oportunidades para aprender a crecer y los asume como desafío, separándolos de sí mismo.

6. ¿Qué relación podemos establecer entre la autoestima y la inclusión?

La autoestima, por un lado, aumenta nuestras posibilidades de mantener relaciones interpersonales satisfactorias y conseguir que los demás no nos impida lograr nuestros objetivos de vida. Ya que la misma nos sirve como estrategia de ayuda personal y mutua para las personas afectadas por una inadaptación social, el rechazo social, las injusticias sociales, entre otros.

La autoestima está entrelazada con la inclusión social porque si una persona no se quiere y valora a sí misma será difícil para los demás quererla y valorarla. La autoestima, por tanto, ayuda a tener una mejor inclusión social ya que la confianza que nos proporciona es necesaria para ser más socialmente aceptado, por eso, las personas con autoestima baja suelen ser excluidas socialmente: “Como te vean te tratan, si te ven mal te maltratan, si te ven bien te contratan”.

Por otro lado, la relación es que la autoestima también ayuda en la capacidad de afrontar los problemas sociales analizando las posibilidades que nos permiten el conocimiento sobre nosotros mismos.

Finalmente, la autoestima por aceptar quienes somos, lo que implica la aceptación de la propia limitación. Esta aceptación y la confianza en nosotros mismo – que nos brinda- aumentará el desarrolló de las propias capacidades y habilidades, y fomentará la defensa y promoción de los propios derechos y necesidades ante una sociedad injusta.

Este tema tiene una enorme importancia ya que de la valoración que uno haga de sí mismo dependerá lo que haga en la vida y su participación en ella. Además, condiciona el proceso de desarrollo de las potencialidades humanas y también la inserción de la persona dentro de la sociedad.

Dentro del ámbito social, una autoestima positiva facilita una mejor percepción de la realidad y la comunicación, ayuda a tolerar mejor el estrés, la incertidumbre. vivir los procesos de cambio y la tolerancia hacia la diferencia a los demás.

  1. Recursos para trabajar la autoestima en la escuela.

Mafalda

Bibliografía:

Referencias:

[1] Inclusión ética y sexual, sus dimensiones pedagógicas.

[2] Valores necesarios que debemos enseñar para una inclusión educativa.

[3] JERPHAGNON L, “Qué es la persona humana”, Barcelona, 1969, pp. 126-127.

[4] Cuentos con valores para una inclusión ética.

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Cuadro resumen sobre estrategias didácticas.


Estrategia didáctica son acciones planificadas por el docente con el objetivo de que el estudiante logre la construcción del aprendizaje y se alcancen los objetivos planteados. Una estrategia didáctica es, en un sentido estricto, un procedimiento organizado, formalizado y orientado a la obtención de una meta claramente establecida. Su aplicación en la práctica diaria requiere del perfeccionamiento de procedimientos y de técnicas cuya elección detallada y diseño son responsabilidad del docente. Implica:

  • Una planificación del proceso de enseñanza aprendizaje
  • Una gama de decisiones que él o la docente debe tomar, de manera consciente y reflexiva, con relación a las técnicas y actividades que puede utilizar para alcanzar los objetivos de aprendizaje.

Para descargar el documento pulsar en descarga_scribd

Mafalda

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