Educar en la responsabilidad social y ciudadana – C0VID 19


Un octavo aspecto para una educación de calidad adaptada a nuestros tiempos y considerando esta realidad pandémica de COVID-19 que afectó a casi toda tierra es una educación concientizada en la responsabilidad social y ciudadana. (artículo escrito un par de años atras, ver

https://inclusioncalidadeducativa.wordpress.com/2016/11/30/perspectivas-para-una-mejor-calidad-educativa-educar-en-la-responsabilidad-social-y-ciudadana/

Hoy, más nunca es necesario que las escuelas fomenten valores para una persona integral con conciencia y responsabilidad social y ciudadana.

La escuela, como institución educativa, tiene que ser la formadora de esta conciencia social responsable entre los jóvenes de la actualidad, que se percaten de que son parte de una sociedad, que su identificación como individuos y todos sus logros son precisamente dentro de una sociedad, y que ellos son también responsables de lo que sucede dentro de ella.

Que la escuela misma es un grupo social y lo es no solamente porque en ella participan seres humanos, sino por su interacción y convivencia, y todos los que pertenecen a ese grupo son responsables de su desarrollo.

Estos jóvenes ahora estudiantes y futuros profesionales, son los que lograrán el cambiar y cimentar el cambio esperado en la sociedad en general, y promover el crear verdaderas instituciones socialmente responsables en donde el desarrollo humano sea el valor supremo, considerando el dinero como lo que realmente es, un recurso económico, un medio y no un fin.

En suma, darse cuenta de que somos seres sociales, y aprender a ser socialmente responsables.

Los valores desde la perspectiva de la responsabilidad social [1]

Los valores juegan un papel muy importante cuando nosotros tomamos decisiones en diversas situaciones y es responsabilidad nuestra en que repercuta de manera positiva o negativa a la sociedad.

Todos los seres humanos adquirimos distintos valores a lo largo de nuestra vida y los cuales nos permiten establecer relaciones con los demás miembros de una sociedad.

En nuestra inclusión integral de la cual incluye los valores nos acerca a comprender la responsabilidad que tenemos como miembros de una sociedad de entablar relaciones de acuerdo con la escala de valores como son:

  • Amabilidad
  • Amistad
  • Bondad
  • Colaboración
  • Compasión
  • Compromiso
  • Cortesía
  • Diálogo
  • Empatía
  • Fidelidad
  • Generosidad
  • Honestidad
  • Honradez
  • Justicia
  • Lealtad
  • Perdón
  • Prudencia
  • Resiliencia
  • Respeto
  • Responsabilidad
  • Solidaridad
  • Tolerancia
  • Entre otras

Ya que nuestros actos repercuten de manera directa o indirecta, positiva o negativa hacia las demás personas que nos rodean.

Estos valores, antes mencionados, nos deben llevar a ser genuinos ciudadanos y responsables socialmente, preocupados y comprometidos con el bien común, con lo público. Implica desarrollar las competencias necesarias para la convivencia y el ejercicio de una ciudadanía activa y responsableCompetencias comunicativas, de escucha y diálogo. Competencias para tomar decisiones y evaluarlas, argumentar y defender su postura, valorar la diversidad y saber llegar a acuerdos. Competencias para vivir y trabajar juntos a los que son diferentes, para ser capaces de valorar y de respetar la diversidad de costumbres y opiniones. Competencias para resolver los conflictos mediante la negociación y el diálogo, de modo que todos salgan beneficiados de él, tratando de convertir la agresividad en fuerza para la creación y la cooperación. Competencias para interinar con los otros diferentes, para valorar y aceptar las diferencias culturales, de raza y de género, sin convertirlas en desigualdades. Competencias para tratar con cortesía, para colaborar, es decir, trabajar juntos, para decidir en grupo, para considerar los problemas como retos a resolver y no como ocasiones para culpar a otros. Competencias para el servicio y la solidaridad y para oponerse a todo lo que amenaza e impide la vida: injusticia, desigualdad, discriminación, manipulación, conformismo, violencia, corrupción, entre otros.

Para educar esta dimensión sociopolítica, se requiere de una pedagogía del diálogo y la participación. El diálogo implica búsqueda permanente, creación colectiva. Dialogar supone aceptar que toda persona sabe, que no todos saben lo mismo, y que estos saberes necesitan relacionarse y confrontarse para que de ellos nazca un nuevo saber, diferente a lo que se pensaba al comienzo. Por eso, es importante nuestra propuesta de realizar “diálogos socráticos”. (Ver: Diálogo Socrático)

El diálogo implica problematizar, hacerse preguntas. El diálogo en los espacios educativos sólo es posible en un ambiente de respeto, confianza, escucha y humildad, para reconocer que la verdad se va haciendo y construyendo en el compartir de ideas, reflexiones, investigaciones y experiencias.

Por otra parte, el diálogo verdadero es una práctica no exenta de conflictos, ya que no suele establecerse desde las coincidencias, sino desde las opiniones, puntos de vista, valoraciones y proyectos diferentes. De ahí que la pedagogía del diálogo debe asumir también la pedagogía del conflicto y la negociación, como medios para superar las diferencias y construir acuerdos básicos para la acción colectiva.

Para gestionar educativamente los conflictos hay que vivirlos en términos de lealtad y de disponibilidad a la autocrítica, para así superar los prejuicios y suposiciones.

El verdadero diálogo implica la participación y la cooperación. El hecho educativo debe convertirse en un hecho comunicativo y comunitario. Se educa en comunidad, con la comunidad y para la comunidad. El equipo, y no el individuo aislado, debe ser la unidad educativa básica y medio principal para el desarrollo de la dimensión sociopolítica. Equipo directivo, de educadores, educandos, miembros de la comunidad. Toda la escuela se transforma en un equipo, unidos en la identidad y en la misión, en el que cada uno asume su tarea con entera responsabilidad, cuida y se preocupa por todos los demás.

Todos aprenden y aprenden de todos: aprenden a compartir, a ser solidarios, a resolver los problemas y los conflictos mediante la negociación y el diálogo, a comprometerse en la búsqueda del bien común.

Para una educación genuinamente democrática y gestora de democracia se debe optar por una gestión democrática en la dirección de las escuelas, constructora de organización, centrada en lo pedagógico y con un liderazgo educativo compartido. (Ver: Gestión educativa estratégica)

La conciencia ciudadana se hace realidad asegurando instancias organizativas y cauces que garanticen el proceso de participación. La participación es una manera de entender la vida y las relaciones humanas, que posibilita convertir la escuela en un lugar donde se viven situaciones de vida democrática y se desarrollan las convicciones democráticas. Para ello, es necesario crear un clima de participación: un ambiente propicio para las relaciones interpersonales y grupales, que estimule el discernimiento con libertad crítica y autocrítica.

La participación en las estructuras de dirección de la escuela y programas educativos busca promover valores en tres ámbitos. En lo personal, la participación promueve el desarrollo integral de los actores del proceso educativo: criticidad, creatividad, solidaridad y compromiso. En lo social, favorece el pluralismo, las instancias de organización social, la capacidad de convocatoria y los vínculos comunitarios. Y en lo institucional, ofrece un testimonio coherente que asegura la permanencia de la identidad y unidad de la institución con flexibilidad histórica.

La dirección democrática concibe su trabajo como una tarea de equipos con el consiguiente reparto de responsabilidades y funciones. Se basa en la participación y el desarrollo coordinado de la acción y se asume como una forma compartida de tomar decisiones. Conlleva el pensar la escuela  o el programa educativo como tarea colectiva para convertirlo en el lugar donde se analiza, discute y reflexiona conjuntamente sobre lo que pasa y sobre lo que se quiere lograr. Busca romper la fragmentación de las intervenciones de los agentes educativos y convoca a todos a la construcción del proyecto educativo, concibiendo la escuela como unidad funcional de acción, planificación, evaluación, cambio y formación. Es el camino para saltar de la cultura de la subordinación a la cultura de la coordinación.

La finalidad de la organización es el crecimiento de los actores: educandos, padres y madres, miembros de la comunidad, educadores, y se concreta en la construcción de los equipos de trabajo. Sus actuaciones deben centrarse en actividades pedagógicamente ricas como la coordinación del proyecto, el estímulo, motivación y formación de los educadores, la cohesión de los equipos, el fomento del entusiasmo y la innovación, la preocupación por la calidad. El liderazgo pedagógico convoca a todos a la integración en un proyecto común que se elabora y desarrolla en colaboración.

Formar para la ciudadanía… ¡sí es posible!

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#ICE_Elaboraciones #ICE_CalidadEducativa#ICE_NuevosRetosEducativos


[1] En este aspecto, hacemos referencia a la “Colección programa internacional de formación de educadores populares, La educación popular y su pedagogía – Federación internacional Fe y Alegría” y reflexiones personales

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Educar para una vida sana e higiénica. (COVID 19)


Hace un par de años escribimos sobre educar en una vida sana e higiénica como uno de las 10 perspectiva para una buena educación para S. XXI.

Con la realidad vivida, a nivel mundial, sobre la pandemia del COVID 19 este artículo sobre las “10 perspectivas para una mejor calidad educativa del S. XXI”, hoy en día cobra especial vigencia.[1]

En ese entonces dijimos que en un cuarto aspecto de una educación de calidad adaptada a nuestros tiempos es la educación para una vida sana: salud y cuidado del medio ambiente.

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Muchas cosas nos pueden brindar la educación, pero quien puede negar que educar en este aspecto es educar para la vida. Cuando nos referimos a salud consideramos a la persona física, psicológica, social y espiritual. Por otro lado, el medio ambiente en el cual vivimos socialmente, es nuestro hogar y debemos que saber cuidarlo, no tenemos otro. Muchas prácticas de vida, individual y social, atentan a nuestra salud y a nuestro medio ambiente. Por eso, educar para una vida sana es una perspectiva para una mejor calidad educativa y de vida. La Unesco nos concientiza al respecto.

En el documento El desarrollo sostenible comienza por la educación. Cómo puede contribuir la educación a los objetivos propuestos para después de 2015 la Unesco se propone una serie de objetivos:

  1. Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo.
  2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.
  3. Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.
  4. Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.
  5. Garantizar la disponibilidad de agua y su ordenación sostenible y el saneamiento para todos.
  6. Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
  7. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.
  8. Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.
  9. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, efectuar una ordenación sostenible de los bosques, luchar contra la desertificación, detener y revertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica.

En el documento 6 de Educación para la salud. Promoción y educación para la salud elaborada por la UNESCO para la Educación en el contexto del seguimiento de la Quinta Conferencia Internacional de Educación de las Personas Adultas (CONFINTEA V), llevada a cabo en Hamburgo en el año de 1997.dice: “El medio ambiente, la salud, la población, la nutrición y la seguridad alimentaria están estrechamente interrelacionadas para sostener el desarrollo. El cuidado del medio ambiente mediante la reducción de la contaminación, la prevención de la erosión del suelo y la ordenación racional de los recursos naturales repercute directamente en la salud, la nutrición y el bienestar de la población, factores que a su vez inciden en el aumento de la población, la nutrición y la disponibilidad de alimentos. Todas estas cuestiones forman parte de la búsqueda más amplia del desarrollo sostenible, que no se podrá obtener si no se insiste decididamente en la educación sobre cuestiones de la familia, el ciclo vital de procreación y cuestiones demográficas, como el envejecimiento, la migración, la urbanización y las relaciones entre las generaciones y en la familia”.

Cuando hablamos de educar para una vida sana y desarrollo sostenible no es solo brindar información académica sobre el tema sino educar, es decir, crear actitudes, prácticas y concientización sobre estos temas que son para la vida, para una conciencia ciudadana, para un saber vivir juntos, entre otras. Estos contenidos nos guiarán para toda la vida, nos forja un estilo de vida más humano, mucho más que otros contenidos que podamos aprender en la escuela.

“Pero basta que apareciera un virus, el COVID 19, producto de la naturaleza, virus que es invisible, miles de veces a la capacidad d de nuestra observación, que hace estragos en todas las partes del mundo, poniendo a la humanidad a sus pies. No hay economía, milicia y conocimiento humano (hasta ahora) para dar freno a miles de infectados y muertos casi en todos los países del mundo. Enemigo letal para toda la humanidad por más dinero, desarrollo y milicia que posea cada país.”[2]

Educar para una vida sana abarco dos aspectos:

  1. De la misma persona, la vida sana abarca la educación para la salud que incluye higiene y alimentación. Por otro lado, no dejamos de lado la actividad deportiva y todas aquellas actividades creativas y lúdicas que hacen a mi bienestar psicológico y crecimiento personal y social.
  2. Del entorno: nos referimos a tener conciencia y un modo de vida sobre el cuidado del Medio ambiente: “la salud de nuestro hogar”
  1. Educar para una vida sana.

La educación es un proceso orientado a perfeccionar al hombre, como dijimos, en todas sus dimensiones (física, psicológico, social y espiritual) y que además es necesario la intervención, tanto de los padres de familia como de los docentes, para potenciar en los estudiantes, aquellos conocimientos, habilidades y actitudes, que les permita vivir y convivir con los demás con estilos de vida saludable, íntimamente ligado a la calidad de vida.

La educación es un factor determinante en la salud. Una persona educada debe conocer los fundamentos básicos de Educación para la Salud para estar en condiciones de proteger su propia salud, la de sus familiares y de colaborar en el fomento de la salud de su comunidad. Se entiende que quienes están más predispuestos a tener mala salud no son únicamente los más pobres, sino quienes tienen el menor nivel de educación.

La vida sana es un concepto integral que se relaciona, por ejemplo, con la cultura, el trabajo, la educación y el ambiente. Educar para una vida sana no es sólo prevenir las enfermedades sino todo aquello que nos da un bienestar físico-psíquico y nos ayuda a ser felices: compartir con amigos, realizar un deporte, entre otras también nos hace estar más saludables.

a. Educación para la salud.[3]

La salud, al igual que la educación, es un derecho humano básico. Es también un requisito preliminar para poder gozar plenamente de todos los demás derechos humanos.

La educación es un factor determinante en la salud. Es bien sabido que quienes están más predispuestos a tener mala salud no son únicamente los más pobres, sino quienes tienen el menor nivel de educación.

El concepto de la educación para la salud, que actualmente abarca un concepto más amplio de promoción de la salud y un nuevo énfasis en la prevenciónse concentra cada vez más en el aprendizaje y en el proceso de fortalecimiento de la autonomía.

Lo que se define como salud o enfermedad, como bienestar o malestar, depende no sólo de factores individuales y biológicos, sino del entorno social y cultural dentro del cual vivimos, trabajamos, y nos relacionamos.

De lo anterior se desprende que los problemas de salud no pueden ser resueltos únicamente por intervención médica o por un cambio de comportamiento. Es decisivo que la educación para la salud tome en cuenta los factores sociales, ambientales y económicos que determinan la salud de la gente. La educación para la salud necesita capacitar a la gente para que cambie estas condiciones.

La educación para la salud está ligada a la “promoción de la salud”. La promoción de la salud es un concepto dinámico y evolutivo que involucra a la gente en el contexto de sus vidas diarias, por ejemplo, en la casa, la escuela, el lugar de trabajo, etc., y que promueve que se alcance el máximo nivel de bienestar físico, mental y social para todos.

El tener ‘capacidad para responsabilizarse de la salud’:

  1. Implica tener la seguridad suficiente para tomar decisiones propias en relación a la salud;
  2. Significa tener los conocimientos y las habilidades necesarios para poder participar en la toma de medidas colectivas a favor de la salud sostenible dentro de la familia y para abogar a favor de los grupos locales y las organizaciones comunitarias;
  3. Implica más que tener la capacidad de poder leer información referente a la salud; incluye la capacidad de utilizar esta información, convirtiéndola en conocimientos.

A medida que las situaciones de la vida cambian y el cuerpo envejece, los factores de riesgo también cambian continuamente. Por lo tanto, existe una necesidad permanente de adquirir nuevos conocimientos sobre la salud.

La educación más eficaz consiste en ayudar a la gente a tomar decisiones con más seguridad y a ampliar su campo de opciones. El ser ‘capaz de responsabilizarse de la salud’ significa ser autónomo en la vida diaria, hecho que le permite a la gente adquirir más seguridad.

La capacidad para responsabilizarse de la salud es un concepto nuevo. Se tienen que desarrollar estrategias educativas para incrementar la capacidad para responsabilizarse de la salud.

b. Educar para una adecuada alimentación.

La educación nutricional como instrumentos esenciales para el logro de los cambios de hábitos alimenticios, así como de la importancia que tiene la implicación de la comunidad en todos los sectores que afectan al consumo de alimentos y a la implantación de estilos de vida saludables.

La educación nutricional tiene que dar respuesta a una necesidad de las poblaciones tan básica como la alimentación saludable, y esta respuesta debe ser realista en términos económicos, sociales y culturales. No es operativo ni funcional elaborar recomendaciones y guías dietéticas alejadas de las posibilidades del educando. El individuo selecciona los alimentos teniendo en cuenta numerosos factores: su capacidad económica, sus gustos personales, la facilidad de preparación y consumo y, por supuesto, su contenido en nutrientes.

  1. La educación ayuda a garantizar una dieta variada que comprenda micronutrientes esenciales.
  2. La educación ayuda a reducir la obesidad

El siguiente video es interesante ya que trata de ¿Cómo nos alimentamos? ¿Qué es una alimentación saludable? ¿Como cuidamos el medio ambiente?


c. Educar en las prácticas higiénicas.[4]

Teniendo en cuenta lo que indica Dueñas (2001) la higiene es el conjunto de conocimientos y técnicas que deben aplicar las personas para el control de los factores que ejercen o pueden ejercer efectos nocivos sobre su salud. Según este autor, la higiene personal es el concepto básico del aseo, limpieza y cuidado de nuestro cuerpo. Por ello, en educación para la salud, que actualmente abarca un concepto más amplio de promoción de la salud y un nuevo énfasis en la prevención, se concentra cada vez más en el aprendizaje y en el proceso de fortalecimiento de la autonomía. La salud, al igual que la educación, es un derecho humano básico. Es un requisito para poder gozar de todos los demás derechos humanos.

2. Educar para el cuidado del medio ambiente.[5]

Las múltiples amenazas asociadas a la degradación ambiental y el cambio climático han adquirido un carácter de urgencia sin precedentes. Al mejorar los conocimientos, inculcar valores, promover creencias y modificar actitudes, la educación tiene un poder considerable para cambiar los estilos de vida y las conductas que son perjudiciales para el medio ambiente. A medida que resulta más evidente en qué grado las actividades humanas son responsables de la degradación ambiental y el cambio climático aumenta la atención que se presta a la educación y a la necesidad de aprovechar las posibilidades que esta brinda.

El aumento del nivel de educación no se traduce automáticamente en una conducta más responsable hacia el medio ambiente. Educar sobre el cambio climático a los ya escolarizados ayudará a configurar y a mantener la elaboración de políticas en el futuro, y un amplio debate público e internacional constituirá un apoyo para quienes hoy las formulan cuando adopten medidas decididas al respecto.

  1. La educación favorece un aumento de la conciencia y la preocupación ambientales. Una de las funciones más importantes que puede desempeñar la educación es contribuir a la mejora de la comprensión de los fundamentos científicos del cambio climático y de otras cuestiones ambientales.
  2. La educación favorece los cambios de conducta al potenciar el compromiso de los ciudadanos. Las personas con un mayor nivel de educación no solo tienden a preocuparse más por el medio ambiente, sino que también participan en el activismo que promueve y apoya las decisiones políticas que protegen el medio ambiente. Esa presión es un medio de importancia vital para conseguir que los gobiernos se sumen al tipo de acuerdos vinculantes necesarios para atajar los niveles de emisiones.

La documental Home narra la situación actual de la Tierra, de su clima y de cómo nosotros, como la especie dominante, alteramos su futuro.

#ICE_Elaboraciones #ICE_CalidadEducativa #ICE_NuevosRetosEducativos


[1] Ver https://inclusioncalidadeducativa.wordpress.com/2016/10/24/perspectivas-para-una-mejor-calidad-educativa-educar-para-una-vida-sana/

[2][2] Ver https://inclusioncalidadeducativa.wordpress.com/2020/04/22/nuestra-realidad-existencial-humana-y-el-coronavirus/

[3] Educación para la salud, UNESCO, http://www.unesco.org/education/uie/confintea/pdf/6b_span.pdf

[4] Programa Educativo para promover la higiene personal en estudiantes del primer grado de educación secundaria en las instituciones educativas estatales de la provincia de Chiclayo. http://riuma.uma.es/xmlui/bitstream/handle/10630/7454/TDR_SANCHEZ_OLIVA.pdf?sequence=1

[5] El desarrollo sostenible comienza por la educación, UNESCO, http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002305/230508s.pdf

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Nuestra realidad existencial humana y el coronavirus.


Hay dos maneras de comprender la realidad y armar nuestra cosmovisión de vida, que hace a nuestro destino y a nuestra proyección existencial de vida:

1. Desde estructuras poder y de la riqueza.
2. Desde el humanismo como eje principal. Nuestro planeta ha sido dispuesto para la realización humana. Hay mucho material al respecto, por ahora, me viene a la mente la serie de Cosmos que la están pasando en History Channel, entre otras.

La primera cosmovisión expresada desde el capitalismo in humanizado busca estos dioses: poder y riqueza en manos de pocos. ¿Cuántos países admiramos por su desarrollo? Desarrollo económico, social, militar entre otros. Países que dominan política y militarmente a otros. Dan la sensación de que son invencibles y que nada y nadie puede contra ellos.
Pero basta que apareciera un virus, el COVID 19, producto de la naturaleza, virus que es invisible, miles de veces a la capacidad de nuestra observación, que hace estragos en todas las partes del mundo, poniendo a la humanidad a sus pies. No hay economía, milicia y conocimiento humano (hasta ahora) para dar freno a miles de infectados y muertos casi en todos los países del mundo. Enemigo letal para toda la humanidad por más dinero, desarrollo y milicia que posea cada país.


¿Cuál es la solución hasta ahora? Quedarnos en nuestro hogar con nuestra familia. Nuestro hogar es nuestro verdadero terruño y nuestra familia es el anclaje relacional. Para que la humanidad comprenda esto ¿Tenemos que pasar por esta pandemia?
Lo económico, ante esta situación, se ha paralizado y todos los países van a sufrir grandes perdidas al respecto. Pero lo que ahora prima para nuestras vidas es salvaguardarnos en nuestro terruño con nuestra familia. Lo económico queda como secundario … lo primero, para salvarnos y que aprendamos que es lo primordial: es nuestro hogar y nuestra familia.
Tenemos que pasar por esto para comprender lo esencial de nuestra existencia. Desde lo religioso “El Padre Kentenich intuyó que la familia, tan bombardeada y amenazada en su identidad humana y religiosa, no podría subsistir si no contaba con una fuente de gracias. A partir de ese momento los Santuario Hogar se fueron difundiendo cumpliendo su objetivo de gestar una familia nueva según el ejemplo de la familia de Nazaret”. Si no sos religioso es un hecho que quedarte en tu hogar es lo que salvará tu vida.
Cuando acabe esta pandemia que no será dentro de tantos días estoy seguro de que la humanidad no será la misma, las políticas de estado nos serán las mismas. El centro de las políticas de estado debe tener al hombre, la comunidad o la humanidad como eje. Debemos convertir el capitalismo de pocos a un capitalismo humanizado, en donde toda riqueza es para el bien común y el poder para el bien de la sociedad.
Con el criterio actual hemos destruido nuestra Tierra hogar (efecto invernadero, contaminación, entre otro) pero la naturaleza posee un poder insuperable para hacernos entender que ella es para el bien y la dignidad humana. Aclaro no soy de izquierda ni mucho menos.
Quédate en tu casa con tu familia que es lo que te va ha salvar de esta pandemia … y cuando pase valora tu hogar y tu familia.

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Aprendizaje servicio, una pedagogía de enseñanza inclusiva.


¿Qué es el aprendizaje-servicio? con la experiencia de una escuela concreta lo entenderás. [1]

Esto sucedió en la pequeña localidad de Ramona, en el centro de la Provincia de Santa Fe, Argentina, a principios de 1995. En la única secundaria del pueblo, la profesora de Biología, Raquel Camperi, le propuso al Club de Ciencias de 2° año estudiar un tema remanido, si los hay: el agua. “Acá no tenemos problemas con el agua”, afirmó alguno. “Bombeamos de la napa, y ya está”, acotó otra. “Sí, pero ¿por qué en Ramona no hay agua corriente?”. “¡Vayamos a preguntar a la Comisión de fomento!”.

Después de enterarse que el proyecto de tendido de la red de agua corriente dormía el sueño de los justos desde hacía nueve años, los chicos llevaron a la escuela una muestra del agua que consumían en sus casas, para analizarla. Cuál no fue la sorpresa de todos cuando descubrieron que el agua que suponían “pura y natural” contenía nada menos que arsénico en cantidades suficientes como para una novela policial.

Hasta allí, arsénico incluido, la tarea escolar podría haber entrado dentro de los parámetros académicos más tradicionales: estudio del tema, trabajo de campo, redacción de monografía, evaluación, fin del tema.

Sin embargo, motivados por la iniciativa de la docente y por el apoyo de las autoridades escolares, los alumnos asumieron como propio el tema, e hicieron que la cuestión del agua saltara los límites del Club de Ciencias y de la hora de Biología.

En el aula de Informática los datos obtenidos en los análisis se tabularon y graficaron. Con apoyo de Ciencias Sociales y de Matemática se hizo una encuesta, preguntándole a los vecinos qué pensaban del agua: la mayoría opinó que era potable. Habiendo llegado a la conclusión que el problema de Ramona era la falta de información y de conciencia, los alumnos de 2° año partieron al canal de cable local munidos de sus gráficos y de los consejos de la Profesora de Lengua.

Tras la aparición televisiva volvieron a encuestar al pueblo: ahora eran más los que opinaban que el agua “no era buena”. Con esos datos, y una cámara de video prestada al hombro, partieron a entrevistar al intendente, y a preguntarle qué pensaba hacer al respecto.

Saltando al final de la historia, para cuando los alumnos de la Escuela Media N° 3023 “San José de Calasanz” de Ramona llegaron a 5° año, no sólo habían ganado premios en varias Ferias de Ciencias. Además, su pueblo había obtenido del gobierno provincial la instalación de una planta potabilizadora, el municipio había iniciado el tendido de la red de agua corriente, y el hospital local -a partir de los datos obtenidos por los alumnos y por un convenio de dos Universidades nacionales con la escuela- había iniciado un plan de diagnóstico y prevención de los efectos del arsénico en la salud de la población.

Los chicos de Ramona aprendieron mucha más Química, Biología y Estadística que las que mandan los programas oficiales. También aprendieron -y enseñaron con el ejemplo- Participación ciudadana, y por si esto fuera poco, desarrollaron habilidades para comunicarse por escrito, en televisión y hasta en historietas, y capacidades de iniciativa y de liderazgo que envidiarían más de un adulto. Su escuela, siendo solidaria con la comunidad, también se convirtió en una mejor escuela para ellos.

Vemos con este ejemplo que “aprendizaje servicio” como una metodología educativa que subraya el valor de las actividades escolares solidarias al servicio a la comunidad, y desarrolla su potencial educativo conectándolas con el aprendizaje formal.

Por tanto, considerando el ejemplo con lo último descripto podemos decir que:

  • una pedagogía de enseñanza;
  • los estudiantes adquieren una mejor comprensión del contenido académico;
  • ya que se aplican otras competencias en el aprendizaje;
  • desarrollando habilidades orientadas a la práctica en la resolución de problemas;
  • resolviendo problemas reales de la sociedad;
  • Interdisciplinariedad de contenidos académicos orientados se resolver problemas reales en beneficio de la sociedad;
  • desarrollo del pensamiento crítico y de investigación;
  • contribuye a desarrollar la responsabilidad cívica;
  • fomenta el trabajo en equipo y colaborativo;
  • el estudiante valoriza el currículum ya que está integrado significativamente con servicios comunitarios reales;
  • es un aprendizaje en valores personales y sociales: responsabilidad y solvencia personal, autoestima, creatividad, iniciativa y empatía … solidaridad, bien común, entre otros.

[1] Extracto de Tapia, María Nieves. La solidaridad como pedagogía. El “aprendizaje-servicio” en la escuela. Editorial Ciudad Nueva. Buenos Aires, 2001.

#ICE_Elaboraciones #ICE_InclusiónCurricular #ICE_CalidadEducativa #ICE_TécnicaAprendizaje

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Salud docente.


Queridos docentes, nuestro objetivo es la Calidad educativa. En ella uno de los temas que nos interesa es la salud docente. En esta entrada reúne lo elaborado sobre este tema.

Son entradas elaborados y artículos que los podes encontrar en:

  1. Estrés laboral.
  2. Mobbing: síndrome de acoso.
  3. ¿Qué hacer para a las enfermedades causadas por el trabajo?
  4. La salud laboral en el ámbito docente.
  5. El estrés y la docencia.
  6. Fatiga incomprendida.
  7. Gripe del yuppie: síndrome de fatiga crónica.
  8. Burnout: síndrome de desgaste

#ICE_Elaboraciones #ICE_SaludDocente

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Más que 7 consejos para hacer tu clase iterativa.


Estos consejos fueron tomados, con modificaciones, del libro Guía para el profesor novel (v 1.0) en uno de sus capítulos. Realmente me parece acertado lo que se propone. Sin embargo, algunas cosas modificadas según mi experiencia.

Ya es sabido que a los 15 ó 20 minutos de haber comenzado la clase expositiva se empieza a producir una caída importante del nivel de atención del estudiantado, que sólo se recupera ligeramente cuando los estudiantes perciben que la clase está acabando. También, sabemos que los estudiantes, en general, ya han olvidado a los pocos días de la clase expositiva la mayor parte de sus contenidos.

Estos conocimientos científicos lo vemos reflejado en nuestra experiencia docente y que atribuimos bajos rendimientos de nuestros estudiantes y, sin embargo, enfocamos nuestras clases sin el conocimiento básico de cómo funciona nuestro cerebro.

  1. El inicio de la clase es importante.

Nosotros recordamos mejor lo que ocurre al principio de la clase, especialmente, cuando nos llamas la atención debido a su novedad o su correlación significativa de lo que vivimos. Para ello, deberíamos utilizar para empezar analizando los conceptos más novedosos y relevantes a modo de ejemplificación o de interrogante. Esto despierta la curiosidad la que activa las redes atencionales de alerta y orientativa del estudiante y que le sirven para abrir el foco de la atención, no para mantenerlo.

Como ejemplo para resaltar la importancia de la curiosidad en el aprendizaje, podemos iniciar una clase al modo socrático con una pregunta iniciadora ( forma interrogativa) o a través de un ejemplo iniciar el interrogante relacionada con un problema real que sea motivador y que permita al estudiante iniciar un proceso de motivación  en el que se sienta un protagonista activo del mismo.

  1. La exposición de un tema debe dividirse en bloques de unos 15 ó 20 minutos.

La atención sostenida sólo puede mantenerse durante cortos períodos de tiempo que no superan los 15 minutos. Personalmente, podría agregar, que cada vez nuestros jóvenes poseen menos capacidad temporal para la atención. Como el aprendizaje de nuevos conceptos o destrezas requiere un tiempo de procesamiento y asimilación, nosotros docentes deberíamos organizar nuestros contenidos en bloques que no superaran los 20 minutos. Después de cada bloque, para facilitar el aprendizaje y optimizar los ciclos de atención, debemos cambiar la actividad en donde dedicamos unos minutos para reflexionar (diálogo socrático, por ejemplo) sobre lo explicado que sirve incluso para afianzar esos conocimientos. Los diálogos socráticos. Nada mejor que un ejemplo.

  1. Diversas estrategias estimulan la atención.

Existe una gran diversidad de estrategias pedagógicas que pueden estimular al cerebro y captar la atención siempre y cuando se tenga como premisa el cambio y la novedad. Desde la utilización por parte del docente, por ejemplo, de frases de pensadores, historias, casos reales, noticias, debates, videos. ejercicios, entre otros que propongan reflexión y actividades que requieran analizar diferencias.

  1. La emoción como elemento facilitador.

Cuando las emociones positivas nos impregnan de energía podemos concentrarnos mejor y empatizar más, ser más creativos y mantener el interés por las tareas. Por tanto, en los bloques expositivos de nuestra exposición que no sea monótona y con un tono lineal. Utiliza diversos tonos vocales según lo que estás expresando, eso ayuda a la atención.

Cuando los educandos realizan preguntas o proponemos un diálogo sobre lo explicado fomentemos los aspectos positivos de sus afirmaciones y ejemplos de nuestros educandos.

  1. Introduce alguna actividad entre bloques.

Entre bloque y bloque es mejor cambiar por alguna actividad que exija la participación de todos los educandos, de esta forma pasan de la atención a la aplicación, de manera que la atención se recomponga de manera que puedan poner en práctica de forma inmediata los contenidos que acaban de ver para fijarlos: “Se aprende lo que se aplica”.

  • Entre bloques y bloque reflexionar sobre “lo más importante y lo que no se entendió”.

Pídeles que, expresen las ideas más importantes y lo más confuso del último bloque. Explica y ejemplifica de esta forma sencilla, además de conseguir que reflexionen sobre el material. Esta información puede ayudarte a preparar una clase de aclaraciones, que tus estudiantes apreciarán mucho.

  • Entre bloque y bloque que preparen una pregunta.

Pide a tus estudiantes que, en grupos de dos o tres que estén sentados juntos, preparen una pregunta sobre el material del último bloque y la escriban en un papel, con los nombres de los integrantes del grupo. Después, lee cada pregunta e invita a los demás grupos, quienes pueden dar una respuesta a la misma (las respuestas también son grupal). Si varios grupos responden diferente puede ser oportuno introducir un diálogo para llegar a la respuesta adecuada.

Con esta técnica genera un esfuerzo de reflexión y ponerse de acuerdo con los demás integrantes del grupo y, luego, la reflexión que genera responder y fundamentar las preguntas de los otros grupos.

Por otra parte, con esta técnica todos preguntan y todos contestan (reflexionan y de forma cooperativa)

  • Entre bloque y bloque que resuelvan un ejercicio en grupo.

Propone a los estudiantes un ejercicio de aplicación de lo desarrollado en el bloque anterior. Debe ser un ejercicio que todos deberían resolver de la misma forma y obtener el mismo resultado. Primero, que lo resuelvan de forma individual y, luego, forma grupos de tres y pídeles que comparen las soluciones y se pongan de acuerdo en la solución correcta, que deben escribir en un papel y colocar sus nombres de los miembros del grupo. Después recoge los papeles y realiza un diálogo con los estudiantes. Estos trabajos prácticos grupales, también, puedes optar por corregirlos y realizar aclaraciones al entregarlos.

  1. La importancia del recreo.

El intentar mantener la atención durante periodos de tiempo prolongados agota determinados neurotransmisores de la corteza prefrontal. Sin embargo, se ha demostrado que un simple paseo es suficiente para recargar de energía determinados circuitos cerebrales que permiten recuperar la atención y la memoria y que mejoran los procesos cognitivos. Pero, para ello, es importante que la escuela cuente con espacio adecuado de esparcimiento y si posee un entorno natural es mejor.

  1. La atención requiere autocontrol.

Es importante promover la metacognición del estudiante a través de actividades como los proyectos en los que deben reflexionar orientados a la resolución de un problema.

Mindfulness en el aula, algo nuevo para introducir en la educación.

Siguiendo con la línea anterior, se ha demostrado que el mindfulness mejora la actividad de circuitos de la corteza prefrontal que son fundamentales para mantener la atención y de otros de la corteza parietal que dirigen la atención centrándola en un objetivo específico.  A la mejora de la atención selectiva hay que añadir la de la metacognición, el autocontrol o la relajación, todos ellos factores imprescindibles en el desarrollo y aprendizaje del estudiante. Esta técnica, integrada en programas de educación socioemocional, puede aplicarse perfectamente en el aula. La clase de tutoría es ideal para comenzar la implementación de este tipo de programas, aunque su eficacia depende de hacer partícipe a todo el profesorado.

Conclusiones.

Las investigaciones en neurociencia de los últimos años han revelado información importante para nuestra práctica educativa. Tanto el conocimiento de las diferentes redes atencionales para suministrar la información, como el entrenamiento con videojuegos de la atención ejecutiva para mejorar todo un conjunto de capacidades intelectuales imprescindibles en el desempeño académico y personal del niño, han de guiar las estrategias educativas del futuro.

Para mejorar el aprendizaje, el estudiante debe reflexionar, indagar y relacionar los conceptos novedosos con los conocimientos previos, en definitiva, profundizar. Pero para ello se requiere una mente concentrada y eso se consigue si el cerebro (en concreto, la corteza prefrontal) es capaz de conectar diferentes circuitos cerebrales e inhibir otros que son irrelevantes y fuentes de distracciones. La atención facilitadora del aprendizaje necesita esfuerzo continuo que requiere autocontrol, motivación que se consigue a través de lo novedoso o relevante y emociones adecuadas.

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Valores necesarios que debemos enseñar para una inclusión educativa – 2° parte.


¿Importa educar en valores? ¿Qué valores sustenta una educación inclusiva? “Sin valores no se incluye, la falta de valores (virtudes) trae la división y la separación”.

La Educación Inclusiva define finalidades y valores educativos hacia la formación plena y armoniosa de los educandos, y la construcción de una sociedad más justa, solidaria y equitativa, basada en el ejercicio cotidiano de los valores.

Hemos presentado algunos valores, a nuestro juicio, en nuestra entrada anterior: Valores necesarios que debemos enseñar para una inclusión educativa – 1º parte

En esta culminamos con las restantes explicando su definición, fundamentando porque creemos que es inclusiva y, además, actividades para aplicar en la escuela.

 

  1. Generosidad.

Entendida como el acto de dar a otros, el acto de servir sin esperar nada a cambio. La generosidad, es un valor que motiva a dar, a ayudar, a tener compasión. Las personas generosas tienen una buena autoestima, son conscientes de que ellas son importantes, pero también saben que los demás lo son. Son personas agradecidas que corresponden a los demás con iniciativas positivas y muestras de cariño.

¿Qué relación podemos establecer entre la generosidad y la inclusión?

La generosidad es aquella que te lleva a servir desinteresadamente, desde lo material como tu propio tiempo: brindarse con un servicio o favor a aquel que lo necesita, compartir lo tuyo con el otro, hacer donaciones, ayudar a los necesitados, entre otras cosas. El generoso posee una especial predisposición hacia aquel que es distinto y más necesitado. Es respetuoso a la diversidad, solidario, empático, entre otras.

Recursos para trabajar la generosidad la escuela.

 

  1. Justicia.

La justicia es uno de los valores que tiene mayor relación con la convivencia armoniosa de los educandos. Se basa en el conjunto de reglas y normas que se establecen para que puedan existir relaciones adecuadas entre personas e instituciones.

Esta es la que permite autorizar, prohibir o permitir acciones específicas en la interacción que ocurre entre individuos e instituciones. En pocas palabras, este valor tiene que ver con la concepción de lo que es bueno para todos los que conforman una misma comunidad.

En la práctica, su finalidad es reconocer qué es lo que le corresponde y le pertenece a cada persona. A través de la justicia se respeta el derecho de los individuos, se recompensa su esfuerzo y se garantiza su seguridad.

¿Qué relación podemos establecer entre la justicia y la inclusión?[1]

La Justicia es saber decidir a quién le pertenece esa cosa por derecho. La Justicia es equidad y honradez. Es la voluntad constante de dar a cada uno lo que es suyo. Es aquel sentimiento de rectitud que gobierna la conducta y hace acatar debidamente todos los derechos de los demás.

La equidad tiene una connotación de justicia e igualdad social con responsabilidad y valoración de la individualidad, llegando a un equilibrio entre las dos cosas, la equidad es lo justo en plenitud.

Recursos para trabajar la justicia la escuela.

 

  1. Respeto.

Este es el valor que permite que el educando pueda reconocer, aceptar y apreciar las cualidades que tienen otras personas, así como sus derechos.

El respeto es entender que más allá de ‘mis derechos’ y ‘mis libertades’, también existen los derechos y las libertades del prójimo. Este valor resulta esencial para tener una buena convivencia y comunicación con las demás personas.

¿Qué relación podemos establecer entre el respeto y la inclusión?

Es importante entender que el significado de igualdad plena cuando hablamos de las personas con discapacidad, y en general, del concepto de diversidad. Inclusión es sinónimo de igualdad y respeto no de lástima. El respeto es la base fundamental para una convivencia sana y pacífica entre los miembros de una sociedad en la cual cada uno es singular y diferente con el otro.

Recursos para trabajar el respeto en la escuela.

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Imagen de Eliana Tardio

  1. Solidaridad.

Para convivir de forma armoniosa es necesario que exista la solidaridad. Este valor consiste en prestar ayuda a otras personas sin importar cuál sea su religión, su cultura, su género o su posición social. Con la práctica de la solidaridad se crean lazos sociales que unen a los distintos miembros de una comunidad.

Este valor implica tener sentimientos como el afecto, la empatía, el sentido de justicia y la ayuda desinteresada. Además, la solidaridad es lo que permite que se lleven a cabo acciones concretas que respondan de manera favorable a las necesidades de los demás.

 ¿Qué relación podemos establecer entre la solidaridad y la inclusión?

La escuela es una institución para todos, abierta a la diversidad, desarrolladora, garante de la atención individualizada y de los principios de responsabilidad social y solidaridad con los estudiantes incluidos en los diferentes niveles del sistema educativo. Ser solidario es prestar ayuda sin importar la diferencia que del otro. En cuanto a aquel estudiante con algún tipo de discapacidad esa ayuda generosa del entorno es clave ya que el mismo necesita de ella por inferioridad de condición.

Recursos para trabajar la solidaridad en la escuela.

 

  1. Tolerancia.

La tolerancia es un valor íntimamente relacionado con el respeto. Se trata de la capacidad para aceptar la diversidad de opinión, social, cultural, étnica y religiosa. También tiene que ver con el saber escuchar y aceptar a las demás personas tal y como son, sin juzgarlos.

Gracias a la tolerancia se puede vivir en una sociedad donde se respeten las diferencias de cada persona, desde su pensamiento hasta sus acciones. Pero, a pesar de lo mucho que ha evolucionado el mundo y las sociedades que lo componen, la tolerancia es un valor ausente en muchos lugares.

¿Qué relación podemos establecer entre la tolerancia y la inclusión?

Al hablar de inclusión se habla tolerancia, respeto y solidaridad, pero, sobre todo, de aceptación de las personas, independientemente de sus condiciones. Sin hacer diferencias, sin sobreproteger ni rechazar al otro por sus características, necesidades, intereses y potencialidades, y mucho menos, por sus limitaciones; como anota Heward (1997)

El respeto a la diversidad empieza por comprenderla, aceptarla como cotidiano y comprender sus orígenes. La educación es el puente que “añade” a la tolerancia, a la solidaridad y a la participación de las personas en el quehacer humano, especialmente para los alumnos, el vigor requerido para extraer de la diversidad cultural, toda la riqueza que en ella subyace.

El respeto y la tolerancia son dos valores imprescindibles para unas relaciones en igualdad. “Un gran progreso es la tolerancia, considerar que otras personas pueden tener costumbres distintas, otras creencias, otras religiones, y no por ello hemos de tratar de imponerles la nuestra” (Deval, 2000, p. 82).

Recursos para trabajar la tolerancia en la escuela.

 

Referencias:

[1] http://justicialupe.blogspot.com/2011/03/importancia-del-valor-justicia.html

 

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