Culpa vs. confianza en la educación.


La escuela es un ámbito que a veces se vuelve crítico es las relaciones. Quizás porque la edad adolescente, con sus crisis, nos envuelven? Porque hay que lograr objetivos que no se alcanzan? Por nuestro rol, que debemos calificar, promover, sancionar? Somos parte de una sociedad en crisis que penetra la escuela? Elementos que siempre traen conflictos y la culpa la tiene el otro:
• Dirección – docentes.
• Entre docentes
• Docentes – alumnos
• Padres – docentes

a) Por ello, se suscitan sentimientos de culpa.
El sentimiento de culpa es una de las emociones más destructivas, tanto si es por algo que hemos hecho como por algo que no hemos sido capaces de hacer. No es un sentimiento agradable, por eso, cuando alguien nos pide algo que no queremos hacer, dudamos antes de negarnos porque tememos volver a experimentar ese terrible sentimiento.
Quizá valga la pena analizar qué es lo que nos hace sentirnos culpables y por qué tiene ese efecto sobre nosotros. Es evidente que hemos cometido errores en el pasado, pero muchas veces son transferencia del otro para quitarse responsabilidad y cargarla en el prójimo. Recordar los errores del pasado, personales o del otro, es útil sólo cuando aprendemos de ellos. Mirar atrás para aumentar el sentimiento de culpa supone un gran derroche de energía y es destructor. Es como un cáncer que carcome desde adentro y lleva a inutilizar a la persona, bajar su autoestima y asertividad. Sería mucho mejor darle la vuelta a esa energía y emplearla para algún propósito más positivo.
Los problemas psicológicos de muchos docentes, uno de los motivos, es por la culpa que se le ha ido incorporando en su carrera docente, que de a poco y de adentro lo fue enfermando. Lo mismo diría de los alumnos y de sus fracasos escolares.
La culpa es como un pase de mano, me la dan a mí y yo la paso al otro: Dirección – docentes, entre docentes, docentes – alumnos, padres – docentes y docentes – directivos. Es como un círculo vicioso.

b) Qué debemos modificar en las relaciones de las instituciones escolares? La confianza.
Todo es cuestión de confianza. Sin ella no podemos convivir. Toda nuestra existencia gira en torno a la confianza/desconfianza en los otros, y también en nosotros mismos. “Ud. puede lograrlo, estoy aquí para ayudarte”.
Con-fiar, es decir tener fe con. Fe del potencial del otro y viceversa. Fe del potencial del otro pero no dejarlo solo, yo te ayudo, y viceversa.
La confianza es una poderosa energía. Se apoya en la firme esperanza y proporciona seguridad, optimismo, bienestar, alegría. La confianza nos hace más fuertes, más libres y también mejores. Por el contrario, la culpa lleva al recelo, al temor, al malestar y a la insatisfacción La culpa nos reprime, no nos deja actuar, dificulta que tomemos iniciativas, nos paraliza, sufrimos.
Para sobrevivir, el ser humano tuvo que aprender a confiar en el otro. El vínculo social explica nuestro desarrollo, y esa unión se fundamenta en la mutua confianza.
El indefenso recién nacido enseguida experimenta que necesita de los otros, de los adultos. De ellos espera todo. Si le enseñan apoyándolo, el niño crecerá con confianza en sí mismo y en los demás. Por el contrario, los niños que son reprimidos y castigados de forma arbitraria, aquellos que no sienten el afecto, suelen convertirse en adultos inseguros y recelosos. Y esto, se propaga posteriormente en los ámbitos donde nos relacionamos.
Si a una persona se le repiten mensajes como: «no sirves», «lo has hecho mal», «eres torpe», «eres malo» se acabará con su autoestima y verá a los demás como fuente de insatisfacción. Claro que tampoco es bueno el extremo opuesto: no es bueno decir que todo es de color de rosa, ya que todos nos equivocamos. La personalidad equilibrada, el individuo seguro de sí mismo y básicamente adaptado al entorno, se forma cuando es socializado mostrando que la realidad es compleja, que es fuente de satisfacciones y de sufrimientos, y que los seres humanos podemos ser capaces de comportamientos solidarios y egoístas, del bien y del mal.

c) Pero, si la confianza del otro no existe, que hacemos? Ser asertivo.
La asertividad es la habilidad de expresar nuestros pensamientos, sentimientos y creencias asumiendo las consecuencias y a la vez respetar la opinión de los otros. El principio subyacente a la asertividad es el respeto hacia uno mismo y hacia el resto de personas.
Para ser asertivos no debemos olvidar que tenemos derechos para expresar, sentir y actuar según nuestros principios sin agredir al resto de personas.
Es imprescindible tener confianza en uno mismo y hacer el ejercicio de ponerse en la piel del otro, porque de este modo entenderemos el punto de vista de la otra persona aunque no lo compartamos. Si a la hora de actuar nos viniera a la mente esta frase “no hagas al otro aquello que no quieres que te hagan a ti”, probablemente la convivencia sería más sana.
https://youtu.be/Agyd6RsAUnk

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Acerca de Lic AUS Jorge Luis Prioretti

Licenciado en Organizaciones sociales y culturales - USAL. Analista universitario en sistemas - UTN. Profesor Sup. Filosofía y Cs. Educación.
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