Inclusión ética y sexual. Libertad, Valores y Persona. Reflexión.


El gran objetivo de la educación es quizás que el joven aprenda a ser siempre él mismo mediante el esfuerzo incesante y generoso de las opciones libres orientado por los valores para ser una persona plena, ciudadano comprometido y profesional responsable.
Cuando nos referimos a “la realización de la persona”, hablamos de una vida en plenitud que afecta todas las dimensiones de la persona. Los valores son medios para lograr esa vida en plenitud.

I.- Los valores y la libertad en la vida humana
1.- Valores éticos y la libertad
Algunos valores perfeccionan al hombre en algún aspecto de su personalidad: inteligencia, afectos, físicamente, etc., pero no lo convierte en “hombre bueno” u “hombre malo”.
Existen otros valores que afectan a la persona en su totalidad, valores que le llevan a una realización plena de su existencia. Son los valores éticos, valores por los cuales el hombre se hace hombre bueno, o buena persona, una persona que se va realizando como tal.

– Esto es fundamental en la educación ya que su fundamento son los valores. Cada materia que se enseña tiene un objetivo en torno a un valor: intelectual, físico, artístico. Pero su objetivo primordial de la escuela son estos valores que afectan a la persona toda: “Ser un buen joven” –

Los valores éticos provocan la obligación, del “tú debes”, en una paradoja de que “mi libertad no es libre” para rechazarlos si quiero mi realización personal. Esto es debido a que si somos personas y afectan a la realización de su existencia como tal nos debemos a ellos, estamos sujetos a asumirlos para realizarnos humana y comunitariamente. Sin embargo, y a pesar de este “yo debo” mi libertad no está afectada para decidir lo contrario.
Con respecto a los otros valores que afectan parte de nuestro ser al nivel teórico, artístico, técnico, etc., “nuestra libertad es libre” de elegir de acuerdo a su vocación.

2.- La opción por los valores
El hombre que quiere realizarse tiene que optar libremente por los valores, asumirlos y encarnarlos en su obrar.
Si estos valores éticos son necesarios para nuestra realización como persona total, qué sentido tiene la libertad? Por qué no estamos autodeterminados, por naturaleza, a ellos? Quizás porque nuestra naturaleza es libre y sin el ejercicio de ella no hay autorrealización. No seríamos proyecto de vida o nuestra vida no sería un proyecto, seríamos naturalmente determinados como el animal y sus instintos..
Esta es nuestra “angustia existencial”, y ella radica especialmente en que debe cargar con nuestro propio destino, sin que esa carga le ayude nadie a llevarla. “La voluntad hace al hombre dueño de sí, aunque no de un modo absoluto; en esto consiste el hecho de nuestra libertad. Y por esta libertad, con sus limitaciones, adquiere la vida humana su significado personal y responsable”.

3. El hecho de la libertad
Bergson afirmó “la libertad es un hecho y entre los hechos que se comprueban es el más evidente” es una experiencia fundamental de nuestra existencia humana.
Víctor Frankl, que sufrió los horrores de los campos de concentración nazis pero los pudo superar gracias a su libertad dándole un “Sentido a su vida”: “Nosotros hemos tenido la oportunidad de conocer al hombre quizá mejor que ninguna otra generación. ¿Qué es en realidad el hombre? Es el ser: que siempre decide lo que es. Es el ser que ha inventado las cámaras de gas, pero asimismo es el ser que ha entrado en ellas con paso firme musitando una oración”
Estamos en constantes decisiones, vivimos decidiendo, estamos condenados a decidir. A veces el tener que elegir nos atormenta. Por eso, tenemos la experiencia de ser libres: nos enfrentamos constantemente a nuevas decisiones, en las cuales tenemos que optar por esta o aquella acción, por este o aquel valor que nos sale al paso reclamando una respuesta. Cuando decidimos algo, lo hacemos con la convicción de que podríamos decidir algo distinto.
• La deliberación en que pesamos los motivos en “pro” y en “contra” de nuestros proyectos, es un índice claro de que la decisión está en nuestras manos. Nadie delibera si tiene que crecer o envejecer…
• De nuestras conductas nos sentimos responsables. Sentimos remordimiento o satisfacción según hayamos obrado mal o bien. ¿Qué explicación tendría esto si no fuéramos libres, si no hubiéramos podido obrar de una manera distinta?
• En el trato con los demás, también libres. Recurrimos al consejo y la exhortación, exponemos los motivos, etc. Pero en el caso de una máquina yo la manejo, la enciendo, etc.
• La vida social se caracteriza por unas relaciones que dan por supuesta la libertad. Conceptos éticos y jurídicos, como el bien y el mal, lo justo y lo injusto, el premio y el castigo, etc., no tendrían sentido alguno al margen de esta experiencia de la libertad. Sin libertad no tendría sentido reivindicar derechos, ni nadie podría exigir el cumplimiento de deberes. “No se reprende ni se castiga un niño porque sea cojo o feo; pero se reprende y castiga por ser terco, porque lo uno depende de su voluntad y lo otro no”.

4.- La persona como valor absoluto
De todo lo analizado sobre persona podemos resumir:

La persona es un ser único, irrepetible, dado de interioridad autoconciencia y libertad, y destinado a la comunión; es decir, es un sujeto que existe corporalmente con otros en el mundo, para realizarse con ellos en la historia, personal y comunitariamente, responsablemente libremente frente a los valores, frente a las demás personas.

“El hecho de que sea enteramente un sujeto de derechos desde la cuna, incluso desde el seno materno, no debe hacernos olvidar que cada uno de nosotros debe siempre llegar a ser él mismo mediante el esfuerzo incesante y generoso de las opciones libres”.

a. Nuestra dignidad radica en la autoconciencia y en la autodeterminación y hacen posible la autocomunicación o sociabilidad. Es un sujeto que consciente y libremente “se posee”, que goza de AUTOPOSESION.
El valor absoluto de la persona abarca tres núcleos que no pueden ser desconocidos sin serias consecuencias éticas:
1º. El primer núcleo es el valor del individuo, del “yo”. Cada uno de nosotros es único, insustituible, irrepetible.
2º. Somos interioridades abiertas, destinadas a la comunión.
3º. Por último, las estructuras o “mediaciones” éticas del individuo y de la alteridad. Las mediaciones políticas, económicas, culturales, etc., condicionan enormemente la realización individual y social de las personas, influyen decisivamente en la construcción de la historia humana, por tanto, tienen que ser objeto de nuestro compromiso.

La persona dotado de libertad y con ella cada uno tiene que ir creando un “estilo de vida” original, único, tiene que “optar por una forma determinada de conducta en función de lo que pretenda realizar con su vida”.

II. El hombre es sexuado.
Cuando hablamos de hombre hacemos referencia al varón y a la mujer. En hombre ser-en-sí es varón o mujer. Cada uno con características corporales y psicológicas distintas.
Con respecto a esto debemos tener en cuenta lo siguiente:
a. Tener en cuenta la finalidad inscrita en la misma naturaleza biológica. La facultad sexual exige alteridad, complementariedad de sexos.
b. Sobre todo se ha de tener presente que la sexualidad pertenece a persona destinada a realizarse en una relación interpersonal.
Éticamente, entendiendo al sexo como valor debe considerar que como el cuerpo humano, penetrado de subjetividad, goza de la misma dignidad de la persona, en la relación sexual no debe ser manipulado, tratado como objeto. Los objetos se utilizan, los sujetos se aman. Usar al otro, dominarlo, gozar de él sin amarlo, es egoísmo y frena el desarrollo recíproco de la personalidad.
Hay que aprender a amar dándose al otro, pero sin poseerlo.
Es importante considerar que:
• La sexualidad humana es un lenguaje de amor y tiene que atenerse a las reglas de juego del lenguaje: si no expresa el amor se convierte en una mentira trágica.

• La sexualidad no es un asunto que se agota entre dos personas; tiene una innegable dimensión social e implica un compromiso con la sociedad.

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Acerca de Lic AUS Jorge Luis Prioretti

Licenciado en Organizaciones sociales y culturales - USAL. Analista universitario en sistemas - UTN. Profesor Sup. Filosofía y Cs. Educación.
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2 respuestas a Inclusión ética y sexual. Libertad, Valores y Persona. Reflexión.

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