Aumento de la frustración entre los jóvenes sobre la educación como vehículo para alcanzar una movilidad social.


“Crece la  decepción en algunos segmentos de la sociedad y en algunos países ante la ineficacia de la educación como vehículo para alcanzar una movilidad social ascendente y un mayor bienestar. La esperanza de movilidad social ascendente, alimentada por la ampliación masiva del acceso a las oportunidades de educación, se viene extinguiendo desde el decenio de 1990, no solo en muchos países del Sur, sino también del Norte. Los jóvenes están empezando a dudar del ‘rédito de la inversión’ de las trayectorias educativas tradicionalmente ‘prestigiosas’.

Se han propuesto varias soluciones para remediar esta desconexión entre la educación y el aprendizaje formales, y el mundo laboral, entre ellas la reconversión profesional, los programas de recuperación y la intensificación de las alianzas con la industria. Asimismo se ha observado un mayor interés por las competencias adaptables en función de la carrera. Es cierto que el ritmo progresivo del desarrollo tecnológico y científico hace cada vez más difícil prever la aparición de profesiones nuevas y la necesidad de las competencias correspondientes. Ello ha hecho que se intensificaran los esfuerzos en pro de una educación y unas habilidades profesionales, dotadas de más diversificación y flexibilidad, capaces de responder mejor a las necesidades rápidamente cambiantes. Esto implica adoptar medidas para que los individuos sean más flexibles y puedan desarrollar y aplicar de modo más efectivo competencias adaptables a su desempeño laboral.

Esas competencias suelen estar más centradas en lo que se conoce indistintamente como ‘competencias transferibles’, ‘competencias del siglo XXI’ y ‘competencias no cognoscitivas’, que son la comunicación, la alfabetización digital, la resolución de problemas, el trabajo en equipo y el espíritu de empresa.

La educación por sí sola no puede resolver el problema del desempleo. Es preciso reconsiderar el modelo actual de desarrollo y aprovechar para replantear el vínculo que une la educación y el mundo del trabajo.

Por último, es importante reconocer la importancia de que el aprendizaje y el reaprendizaje prosigan más allá y fuera de los sistemas formales de educación y formación. Las competencias correspondientes se adquieren también por medio del autoaprendizaje, el aprendizaje mutuo, el aprendizaje a través de pasantías y periodos de prácticas, la formación en el empleo, o bien a través de otras experiencias de aprendizaje y adquisición de capacidades más allá de la educación y la formación formales.”

Replantear la educación • ¿Hacia un bien común mundial?
3. La formulación de políticas de la educación en un mundo complejo

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Acerca de Lic AUS Jorge Luis Prioretti

Licenciado en Organizaciones sociales y culturales - USAL. Analista universitario en sistemas - UTN. Profesor Sup. Filosofía y Cs. Educación.
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