Implementación del Aula Socrática.


Los diálogos Socráticos son una actividad intelectual conjunta entre profesores y estudiantes que se basa en el análisis profundo de ideas y valores a partir de la lectura acuciosa de un texto, que no precisa ser necesariamente escrito sino de carácter visual, auditivo, audiovisual o plástico.

A través de ellos se fomentan tanto las habilidades intelectuales como las sociales y en el contexto de cualquier disciplina de aprendizaje.

Dadas sus características, la práctica Socrática puede ejercer una poderosa influencia en todo el quehacer educativo, modificando conductas disruptivas, procurando una educación de calidad para todos y generando instancias de participación y contribución al conocimiento cada vez más enriquecedoras. Como metodología no es excluyente de ninguna otra, y se perfecciona a través de la ejercitación permanente de estudiantes y profesores,

Uno de los grandes aportes de esta propuesta educativa es demostrar que el Método Socrático es aplicable a la educación, y, como tal, se puede explicar, aplicar y evaluar en diferentes contextos.

Una escuela que fracasa por no enseñar a pensar, fracasa en todo (Richard Mitchell).

En la actualidad hay cada vez más interés en involucrar activamente al estudiante y hacerlo gestor de su propio aprendizaje. Muchas nuevas metodologías han adoptado esta consigna, pero han pasado sin pena ni gloria. El gran valor que aporta la Metodología Socrática se encuentra en la ejercitación del pensamiento, lo que verdaderamente garantiza un aprendizaje profundo y duradero.

En esta entrada desarrollamos la implementación del Aula Socrática basado en una síntesis del Manual para Seminarios Socráticos – EYZAGUIRRE, Alejandra – Segunda parte.

Implementación del Aula Socrática.

Un diálogo Socrático resultará exitoso si se toman en cuenta cada uno de sus elementos y se planifica de manera cuidadosa. Los principales elementos son los siguientes:

  1. El texto
  2. Las preguntas
  3. Las habilidades intelectuales a desarrollar
  4. Las actividades previas al seminario
  5. Las actividades posteriores al seminario
  6. El protocolo de desarrollo
  7. La disposición física en la sala de clases
  8. La observación y evaluación
  9. La conducción del seminario
  1. El Texto

El texto adecuado para el diálogo se define como un documento o elemento tangible adecuado al actual nivel de desarrollo intelectual y social de los participantes.

El primer paso para participar en el diálogo Socrático es haber leído cuidadosamente el texto asignado, y aquí se presenta una de las principales dificultades a las que se enfrenta el estudiante. Muchos no saben leer bien un texto, carecen de las estrategias necesarias para abordar la lectura de manera analítica, identificando, entre otras cosas, el objetivo de la lectura, la idea que el autor quiere expresar, los argumentos y contra-argumentos, los detalles que aportan, los distintos tipos de textos. El objetivo de una lectura atenta y minuciosa no es otro que aprender a leer interpretando lo que el autor quiso decir y por qué lo ha dicho en esa forma.

Por tratarse de una metodología que trabaja fundamentalmente las habilidades de comprensión, el texto resulta un elemento clave para el éxito del diálogo.

En primer lugar, es necesario recordar que por “texto” se entiende no sólo una lectura literaria, como podría ser un extracto de una novela, una poesía, un ensayo, carta, manifiesto o artículo. Podemos considerar “texto” una obra pictórica (cuadro, mural, escultura), una producción audiovisual (video, díaporama, etc.) o una obra musical (concierto, ópera, ballet). Es evidente que sea cual sea la elección que el profesor considere, las actividades y las preguntas deberán ser adecuadas a lo que se ha elegido y la actividad en sí inserta en el programa de la asignatura. Por eso, este método es adecuado a todas las asignaturas.

Este “texto” ha de tener ciertos componentes esenciales: un conjunto de ideas y valores, un nivel de complejidad adecuado a los participantes, relevancia tanto para los estudiantes como dentro de los objetivos curriculares que se pretenden abordar, y un adecuado grado de ambigüedad.

En el caso de utilizar un texto propiamente tal, también es necesario recordar que éste puede provenir de cualquiera de las diferentes áreas del saber. Se han realizado diálogos exitosos en los cuales se ha trabajado con textos de física o biología, pero que cumplen con las características que se señalarán a continuación:

  • Un buen texto ha de concitar el interés de los estudiantes. Idealmente, el profesor deberá buscar lecturas que versen sobre temas apropiados a la edad, motivaciones e inquietudes de los estudiantes: grandes preguntas, incógnitas o preocupaciones universales del ser humano.
  • Debe considerarse la importancia o el valor del texto; es decir, el profesor, antes de asignar una lectura, deberá considerar si ésta aporta ideas importantes que se relacionen con los temas curriculares que se estén tratando o que puedan vincularse a las experiencias vitales de los estudiantes. Los textos que se trabajen requerirán del pensamiento crítico, de la exploración de más de un ángulo o punto de vista y del establecimiento de conexiones entre lo leído y la vida cotidiana.

Algunas estrategias para seleccionar lecturas:

  1. Elegir entre diversos géneros: poemas, cuentos breves, ensayos, novelas, discursos, sermones, artículos, fábulas, obras de teatro —tragedias principalmente—, obras de arte, sátiras. Las fábulas son una muy buena alternativa para estudiantes de Primer Ciclo Básico. Las cartas y ensayos, por otro lado, funcionan muy bien con los adolescentes, especialmente si se trata de temas relacionados con sus propias vivencias.

Combinar lecturas: dos textos sobre un mismo tema, período histórico, aspecto, idea, etc., escritos, sin embargo, por autores en diferentes épocas, desde distintas perspectivas o realidades. Usar videos o películas como textos y, al seleccionarlos, considerar los temas, ideas, eventos e inferencias en relación con los personajes que ahí aparecen, de manera de ver si pueden ser discutidos en un seminario.

  1. Las Preguntas

Adler decía que a todo texto se le pueden formular tres preguntas esenciales: ¿qué dice el autor?, ¿qué quiere decir? y ¿es verdad? De ello se desprenden tres niveles de lectura: aquel que apunta a los hechos, el que se refiere a las interpretaciones y, finalmente, el que evalúa. El diálogo Socrático en sí trabaja con los últimos dos niveles, razón por la que interesa formular preguntas que apunten a estos dos niveles taxonómicos.

Las preguntas deben considerar seis aspectos fundamentales:

  • Claridad: explicar sucintamente qué es lo que se espera que los estudiantes respondan.
  • Especificidad: apuntar a un aspecto específico.
  • Ambigüedad: deben permitir que no exista consenso entre los participantes con respecto a las ideas.
  • Deben ser lo suficientemente interesantes o cautivadoras para incitar al estudiante a expresar sus ideas.
  • Deben guiar al estudiante a ir cada vez más profundo en el texto.
  • Deben seguir una lógica, de manera que el estudiante pueda responderlas y evidenciar que de algún modo está acercándose a algún tipo de conclusión.

Como se explicó anteriormente, hay tres tipos de preguntas para el seminario: pregunta de apertura, preguntas de seguimiento y pregunta de cierre.

 Pregunta de apertura

La pregunta de apertura es la que inicia la conversación sobre el texto y, como tal, debe ser lo suficientemente amplia como para generar la participación y el interés de los estudiantes por participar. En este tipo de pregunta se invita al estudiante a identificar las ideas más ricas que aparecen en el texto. Pese a que se trata de una sola pregunta, el profesor siempre debe tener pensada más de una pregunta de apertura, pues en caso de que ésta no produzca el efecto esperado, pueda utilizar una segunda.

Las preguntas de apertura deben apuntar a la idea principal que desarrolla el texto, pero generando suficiente controversia y ambigüedad como para que exista una reacción de parte de los estudiantes.

Jamás una pregunta de apertura deberá tener una respuesta única o cerrada. Tampoco debe ser una pregunta cuya respuesta se encuentre en una frase literal del texto. Por el contrario, el profesor procurará buscar preguntas a partir de los conceptos o ideas que el autor deja entrever en el texto sin que por ello se reflejen exactamente.

Como se dijo anteriormente, el texto debe tener la capacidad de generar posiciones diferentes frente a un tema, argumentos contrastantes, y deberá llevar a los estudiantes a mirarlo desde ángulos diferentes. La pregunta le permitirá usar el texto y el contexto como sustento de su argumentación, encontrando en él citas, ejemplos, etc., que apoyen su punto de vista.

Si ocurre que la pregunta de apertura no genera conversación, no motiva a los estudiantes o resulta demasiado complicada, el profesor deberá recurrir a una segunda pregunta de apertura que probablemente apunte al mismo tema o idea, pero desde otra perspectiva.

Otro aspecto que necesariamente debe cuidarse es evitar todo posible juicio de valor en la pregunta, ya que cualquier palabra o estructura que sugiera o indique el punto de vista o la opinión del profesor puede desviar a los estudiantes a responder lo que el profesor espera o considera correcto. Debe recordarse que quien ejerce de líder en el seminario debe conservar siempre una posición central para que los estudiantes sientan la libertad y la confianza de expresar sus opiniones sin que éstas sean juzgadas.

Algunos ejemplos de preguntas de apertura:

  • ¿Cuál sería un mejor título para este texto?
  • ¿Cuál es la palabra más importante en la selección leída?
  • ¿Qué quiere decir el autor con…?
  • ¿Cuál sería el extracto/frase/párrafo más importante?
  • ¿Qué evidencias usa el autor para sostener que…?
  • ¿De qué trata -en esencia- el documento leído?

 Preguntas de seguimiento

Las preguntas de seguimiento se trabajan una vez que la pregunta de apertura ha sido trabajada exhaustivamente. Son preguntas más directas y focalizadas en aspectos puntuales del texto, que el estudiante identificará fácilmente o bien podrá utilizar con relativa soltura como evidencia de su punto de vista. Para ello, el profesor habrá identificado primeramente textos o ideas clave en el documento y sobre ellos elaborará las preguntas.

Generalmente las preguntas de seguimiento son menos abiertas que las preguntas de apertura, esto debido a que apuntan a respuestas que por lo general se encuentran de manera textual. Sin embargo, tienen la gran ventaja de desarrollar fuertemente la capacidad de atención en los estudiantes, ya que deben escuchar muy bien la pregunta del profesor e inmediatamente buscar la respuesta ya sea en el texto o bien en algún comentario que otro compañero haya hecho. Este tipo de preguntas es además el que va guiando la conversación y corrigiendo sutilmente aquellos argumentos falaces. Es también la forma de exigir a los estudiantes que aclaren sus observaciones o de hacerles ver que no existe suficiente evidencia para sustentar sus planteamientos y desafiarlos a encontrar más evidencia en el texto. Ejemplos de preguntas de seguimiento:

  • ¿Qué quieres decir con…?
  • ¿Cómo se entiende la siguiente cita: “…”?
  • ¿Qué evidencia puedes dar para ese argumento?
  • ¿En qué se parecen o difieren…y…?
  • ¿Qué piensa el resto de la clase sobre…?

 Pregunta de cierre

La pregunta, de cierre es una sola, pero el profesor debe tener más de una preparada. El principal objetivo de la pregunta de cierre es relacionar aquello que se ha discutido durante el seminario con aspectos vitales o experiencias de los estudiantes. Esto se fundamenta en el hecho de que nos es más fácil recordar aquello que tiene algún vínculo emocional, ya que el cerebro tiende a establecer mejores conexiones entre un concepto nuevo y aquello que sabíamos previamente cuando además lo relacionamos con alguna emoción o sentimiento.

Al formular esta pregunta, el profesor debe tener en mente que se trata de la única pregunta y tener muy claro que apunta a una reflexión personal. Algunos ejemplos de preguntas de cierre son:

  • En nuestra sociedad, ¿cuáles son las causas por las que los jóvenes están dispuestos a entregar su vida?
  • Si tú fueras el personaje de este texto, ¿cómo habrías actuado/ reaccionado ante lo que pasó?
  • ¿Qué nos enseña el texto en relación con…?
  • ¿Qué aprendiste en este seminario?
  • ¿Cómo aplicarías la idea de…a tu propia vida?
  • ¿Te parece que el concepto de…es válido para la juventud en la actualidad?
  1. Las habilidades intelectuales a desarrollar

Habilidades lectoras

El diálogo Socrático tiene como eje central la lectura de un texto, su adecuada comprensión, análisis y la capacidad de evaluar los grandes temas que ahí aparecen.

Dentro de las habilidades lectoras que se desarrollan mediante su uso, se pueden mencionar:

  • La capacidad de identificar ideas y valores principales en un texto.
  • La capacidad de citar referencias textuales para argumentar.
  • La capacidad de deducir ideas y conceptos a partir del texto.
  • La capacidad de predecir.
  • La capacidad de reflexionar sobre lo leído y relacionarlo con experiencias vitales o conocimientos previos.
  • La capacidad de deducir el significado de palabras nuevas usando las claves de contexto.
  • La capacidad de evaluar las ideas y valores presentados por el autor.

En otras palabras, se espera que el estudiante realice una lectura activa, profunda y analítica para versar su participación sobre lo que aparece en el texto.

 Las tres etapas de una lectura analítica

Etapa 1

  • Clasificar la obra de acuerdo al tipo y tema que trata.
  • Explicar brevemente de qué trata el libro.
  • Enumerar sus principales partes en orden y relación y realizar un esquema de la obra en su totalidad.
  • Definir el problema o problemas que el autor ha tratado y busca resolver.

Etapa 2

  • Convenir con el autor mediante la interpretación de sus principales palabras.
  • Identificar sus principales propuestas trabajando las frases más importantes del texto.
  • Conocer los argumentos del autor, encontrarlos o construirlos a partir de secuencias de oraciones.
  • Determinar cuál de los problemas que plantea logra resolverse y cuáles no, y de estos últimos, determinar de cuáles estaba consciente que quedarían sin solución.

Etapa 3

  • Reglas generales de la etiqueta intelectual:
  • No inicie la crítica sin haber completado su esquema y su interpretación del libro. No diga estar de acuerdo o en desacuerdo hasta que pueda decir “entiendo el texto”. No esté en desacuerdo con una posición confrontacional o agresiva.
  • Demuestre que reconoce la diferencia entre conocimiento y mera opinión personal, presentando buenas razones para cualquier juicio crítico que haga.
  • Criterios especiales para aspectos que serán evaluados: demuestre en qué aspectos el autor está desinformado, demuestre en qué aspectos el autor está mal informado, demuestre en qué aspectos el autor no sigue la lógica, demuestre en qué aspectos el análisis o el relato del autor es incompleto.

Nota: de estos últimos cuatro puntos, los tres primeros son criterios para estar en desacuerdo. Si usted no logra demostrarlos, deberá estar de acuerdo, al menos en parte, aun cuando tenga que suspender su juicio del todo, debido al último punto.

  1. Las actividades previas al diálogo

Se ha dicho que uno de los principales objetivos o logros que se obtienen a través del Aula Socrática es el desarrollo de habilidades de comprensión de las ideas. Para ayudar a alcanzar este objetivo, es necesario guiar a los estudiantes en esta tarea. Las actividades previas al diálogo proporcionan a los estudiantes ciertas pautas y estrategias que facilitan su comprensión y les ayudan a venir mejor preparados a participar en el diálogo.

Las actividades previas al diálogo no están limitadas, sin embargo, a simples guías de lectura. Por lo pronto, debe cuidarse de generar preguntas relevantes de modo que el estudiante pueda identificar ideas principales, ver cómo éstas se relacionan, identificar los detalles o argumentos que las sustentan, encontrar errores de argumentación por parte del autor, distinguir hechos de opiniones, etc.

  1. Las actividades posteriores al diálogo

Estas actividades tienen por objeto lograr que los estudiantes establezcan conexiones entre lo aprendido en el diálogo y sus propias experiencias vitales. Esto se sustenta en la noción de que existe un mayor grado de retención de lo aprendido cuando los contenidos se vinculan a factores emocionales. Es decir, cuando el estudiante es capaz de relacionar algo nuevo con una experiencia anterior, con un conocimiento previo o con algo vivido por él, este conocimiento nuevo se “fija”, por así decirlo, en su memoria de manera más fuerte y duradera.

Por otro lado, con las actividades posteriores se persigue también el objetivo de evaluar el desarrollo del diálogo. A través de estas actividades, los estudiantes tienen la oportunidad de expresar sus impresiones sobre lo ocurrido durante la sesión, analizando, por ejemplo, el grado de profundidad de las respuestas, los temas tratados, la relevancia de las ideas y la participación de sus pares. Los estudiantes pueden también autoevaluarse mediante estas actividades.

Las actividades posteriores al diálogo son tareas sencillas y breves. Se trata de oportunidades para que los estudiantes reflexionen acerca de lo que se conversó en la sesión y descubran vínculos entre las ideas nuevas y conocimientos previos o experiencias propias. El profesor puede, por tanto, dar como tarea una composición guiada acerca del tema, hacer que los estudiantes tomen un punto de vista de otro compañero y lo discutan en un par de párrafos, hacerlos leer algún texto relacionado con las ideas que surgieron en la sesión, etc.

Al igual que en las actividades previas, el profesor deberá cuidar especialmente que la actividad esté claramente definida mediante instrucciones precisas que apunten a objetivos conocidos por los estudiantes. Si esta actividad será evaluada, los criterios de evaluación deberán mencionarse también en las instrucciones del trabajo.

  1. El protocolo de desarrollo

Una vez que el profesor ha decidido dónde y cuándo insertar los diálogos Socráticos —unidad, contenido, objetivos a cubrir—, deberá seleccionar la lectura adecuada y prepararla cuidadosamente. La decisión respecto al momento en que se realice el diálogo Socrático la tomará el profesor, ya que, como dijimos anteriormente, puede insertarse al comienzo de una unidad como motivación, en el medio de la unidad o como actividad de finalización. En cada uno de estos casos, la lectura se preparará con preguntas específicas y acordes con lo que se espera del diálogo.

Junto con la lectura, el profesor habrá entregado una guía de preguntas o una actividad previa, y los estudiantes manejarán de alguna u otra forma las estrategias de lectura analítica que se mencionaron anteriormente, para leer subrayando las ideas principales o haciendo apuntes a! respecto. Se recomienda que el profesor haga una demostración de cómo leer analíticamente, cómo subrayar ideas en un texto, cómo interpelar el texto en general. Esto puede hacerse presentando un texto en una transparencia y marcando en él los pasajes de interés, las preguntas sin respuesta y otras claves textuales. Así, los estudiantes sabrán claramente qué es lo que se espera de ellos en esta actividad.

El día del diálogo, los estudiantes deberán traer su texto y sus apuntes, y se sentarán en el círculo previamente dispuesto por el profesor. Deberán escribir su nombre de pila y ubicarlo en su mesa en un lugar visible, y tener lápiz y papel a la mano para hacer apuntes durante la sesión.

El profesor hará una breve introducción al seminario, recordando a los estudiantes el protocolo de conducta o las reglas de comportamiento, e iniciará el diálogo con la pregunta de apertura. En algunos casos, por ejemplo si se trata de un grupo de estudiantes pequeños (3o o Básico), se recomienda revisar el vocabulario desconocido con ellos antes de comenzar el diálogo. Se trata de una actividad breve, de no más de 10 minutos, que también se puede realizar en una sesión anterior.

Los estudiantes comenzarán a responder las preguntas revisando cuidadosamente el texto para encontrar argumentos que sustenten sus respuestas, haciendo citas de pasajes del texto, y aclarando o bien reformulando sus puntos de vista con ejemplos que aparezcan en la lectura. La pregunta de apertura funciona como un catalizador que activa la conversación, pero a partir de ella surgirán otras preguntas y respuestas.

En el seminario, el profesor actúa como facilitador de la conversación, y si es necesario, puede recordarle a los estudiantes las líneas generales de la discusión y asegurándose que siempre se remitan al texto. Puede, eventualmente, realizar algún comentario, pero no dirigir la conversación. El profesor es uno más en el círculo, un participante que de manera ocasional facilita o modera, y que básicamente lo que hace es apoyar a los estudiantes para que éstos sostengan su propio diálogo.

Una vez finalizada la conversación, es decir, cuando el tema ha sido explorado exhaustivamente y todos los estudiantes han podido participar en el diálogo, el profesor les pide que evalúen el diálogo. Para ello, deben reflexionar sobre el desarrollo de la conversación, el flujo de las ideas, la participación de los demás, el respeto mutuo y otros aspectos relevantes. Posteriormente podrá darles un trabajo escrito a modo de actividad post- diálogo, y que será realizada por los estudiantes en forma independiente.

Los expertos recomiendan comenzar con diálogo más breves, de media hora o 20 minutos, cuando se realizan por primera vez. También insisten en el uso de textos breves en un comienzo, de manera de facilitar la participación de todos los estudiantes. Con niños más chicos, también es recomendable buscar textos breves.

Es necesario contar con más de una pregunta de apertura, en caso de que la que se utilice no genere conversación entre los estudiantes. El profesor también deberá recordar lo importante que es que se dejen momentos de silencio (10 a 15 segundos) en que los estudiantes piensen antes de hablar.

A continuación se detallan otras sugerencias que pueden ser de utilidad para captar de mejor manera el rol que cumple el profesor durante el diálogo:

  • Prestar atención a cada cosa que se dice, pues en los comentarios de los estudiantes pueden haber claves sobre las cuales edificar nuevas ideas.
  • Tal vez haya estudiantes que no tengan nada que decir, en algún momento. Está bien dejarlos “pasar”.
  • Es necesario que los estudiantes conozcan formas de disentir sin que por ello el diálogo se detenga (esto debe modelarlo el profesor).
  • Haga énfasis en la necesidad de que los comentarios de los estudiantes se refieran directamente al texto. Esta es una de las principales características de los diálogos.

Se recomienda siempre finalizar el diálogo con algún tipo de conversación o actividad escrita que evalúe el desarrollo de éste.

  1. La disposición física en la Sala de Clases

Si bien la realización de los diálogos Socráticos no requiere de mayor cantidad de materiales, más allá de los textos que se utilizarán, la disposición de la sala de clases es un elemento fundamental, y por tanto, requiere de atención. En primer lugar, la disposición física del mobiliario escolar debe apuntar a que se cumplan los siguientes objetivos:

  • Que exista contacto visual entre todos los participantes.
  • Que los estudiantes puedan escucharse unos a otros claramente.
  • Que el profesor no se encuentre físicamente en un puesto que denote autoridad.

Por estas razones, se ha de cuidar que la sala donde se realice el diálogo facilite la disposición de los estudiantes en círculo, para que verdaderamente exista contacto visual entre ellos y sea posible interactuar mirando directamente a los interlocutores. Es importante además contar con mesas y sillas para que los estudiantes puedan tener a mano sus textos y puedan escribir, subrayar y referirse a éstos cuando sea necesario. Por otra parte, en el lugar en que cada estudiante se siente, el profesor (o bien cada estudiante) deberá poner un cartel con su nombre de pila. Para ello, el profesor puede entregarles un rectángulo de cartulina en el que cada uno escribirá su nombre en letra grande y manuscrita, y que se puede doblar por la mitad de manera que quede sostenido en la mesa de cada uno.

Como se dijo anteriormente, la disposición ideal es el círculo. En él se debe cuidar también que el profesor esté sentado al mismo nivel que los estudiantes. Aquí se trata que el profesor sea un participante más y con ello se evita que los estudiantes al hablar se dirijan sólo al profesor y no a sus demás compañeros.

Si el plano de la sala de clases impide una disposición circular, se puede formar un rectángulo con las mesas de los estudiantes y así incluir más participantes. Lo importante es cuidar que todos tengan acceso a todos y puedan verse las caras.

Uno de los aspectos que más preocupan a los profesores es si el diálogo Socrático es factible cuando se tienen más de 25 estudiantes en un curso. En muchos casos resultará imposible formar círculos o rectángulos con 30 o 40 estudiantes, tomando en cuenta que muchas veces las dimensiones de la sala de clases son mínimas. Una alternativa interesante es disponerlos en dos círculos concéntricos tal como lo indica la figura:

Sin título

En el círculo interno se ubicarán entre 15 y 18 puestos y podrán ser utilizados por los estudiantes que hayan leído acuciosamente sus textos y vengan adecuadamente preparados para participar en el diálogo. El profesor, o quien lidere el diálogo, se ubicará también en el círculo interior. Es importante dejar dos o tres espacios libres dentro de este círculo.

En el círculo exterior se sentarán los estudiantes que no se prepararon para el diálogo, ya sea porque no leyeron bien los textos indicados o porque no realizaron las tareas necesarias para participar en él. Estos estudiantes no podrán participar libremente de la conversación, sino que tendrán como tarea observar el desarrollo del diálogo y registrar, en alguna pauta entregada por el profesor, los comportamientos, impresiones, comentarios inadecuados, errores en los argumentos y cualquier otra actitud que les llame la atención en los participantes. Si cumplen con esta tarea, podrán solicitar permiso para hacer algún aporte al diálogo, y para ello pasarán al círculo interno. Una vez hecho el aporte, volverán a su lugar inicial para dejar el espacio en el círculo interno a otro estudiante que quiera hacer algún aporte.

A pesar de que no es lo más conveniente, hay experiencias de diálogos Socráticos con grupos numerosos. Sin embargo, se recomienda siempre tratar de no incluir más de 20 estudiantes por sesión. Otra alternativa es dividir el curso en dos grupos y realizar dos seminarios diferentes. Mientras el profesor realiza el seminario con uno de los grupos, el otro podrá tener como tarea una lectura o una investigación acerca del tema.

  1. La observación y evaluación

El desempeño de los estudiantes en el diálogo Socrático es resultado de un proceso en el cual intervienen una serie de factores. La observación cuidadosa por parte del profesor de la conducta (entendida ésta en el más amplio sentido de la palabra) de cada uno de los participantes permitirá emitir juicios respecto de la evolución de cada uno a lo largo de las distintas Experiencias Socráticas en las que participen.

Al referirnos a evaluación, es necesario diferenciar el término de lo que comúnmente entendemos como calificación, es decir, la asignación de un referente numérico al desempeño. En la evaluación como proceso entran en juego una serie de factores para emitir un juicio ante cada participante. La evaluación, como ha sido concebida para los diálogos Socráticos, consiste en una medición auténtica del avance o progreso de cada estudiante en la consecución de un determinado objetivo o meta. Es, por tanto, permanente, cíclica y continua, cooperativa e integral. Adler definía la educación como un proceso que dura toda la vida, y en el cual la enseñanza escolar es sólo una parte, pequeña pero necesaria.

Por lo tanto, para evaluar el desempeño de los participantes del diálogo Socrático, es importante tener en cuenta que el elemento clave es la observación de éstos a través del tiempo, la que proporcionará los datos necesarios para calificarlos. Se han incluido diferentes tipos de pautas —adecuadas a distintos niveles de enseñanza y a los objetivos que se persigan— que permitirán al profesor registrar los datos y, posteriormente, emitir juicios al respecto.

 Por qué evaluar los seminarios

Las principales razones de por qué se evalúa a los estudiantes en los seminarios se pueden resumir en tres:

  • Mejora la predisposición de los estudiantes hacia el trabajo.
  • Se restringe el elemento subjetivo, propio de toda observación.
  • Se valora el proceso de aprendizaje como un todo.

 Qué se evalúa en un seminario

  • Las actividades previas al seminario.
  • La participación de los estudiantes en la conversación. Este aspecto es evaluado por el profesor o moderador del diálogo durante el desarrollo del mismo, y por los participantes una vez finalizado (como parte de la actividad post- diálogo).
  • Las actividades posteriores al diálogo.

 Cómo se evalúa

  • Las actividades previas y posteriores al diálogo son evaluadas mediante las pautas establecidas. El profesor puede elaborar sus propias pautas a partir de éstas y de acuerdo a los objetivos y/o contenidos que desee cubrir.
  • El diálogo es evaluado por el profesor o moderador, utilizando la información que derive de las observaciones realizadas. Para estas observaciones también se han diseñado una serie de pautas que facilitan el registro de la información, sobre todo en las primeras experiencias de diálogo. Las pautas de observación tienen a su vez descriptores de conducta con puntajes que permiten al profesor emitir juicios y calificar el desempeño de los estudiantes.
  1. La conducción del diálogo

Las conductas que el líder o moderador del diálogo debe exhibir se pueden resumir de la siguiente manera:

  • Debe ser capaz de hacer varias preguntas y con ello dar un sentido de dirección a la conversación.
  • Debe asegurarse que todos hayan comprendido las preguntas, y, en caso contrario, reformularlas.
  • Debe plantear un problema/tema/aspecto que lleve a los participantes a formular más preguntas.
  • Debe favorecer la discusión y análisis de los conflictos que se generen en el seminario.
  • Debe formular preguntas que permitan un amplio espectro de respuestas.
  • Debe examinar las respuestas y, a partir de ellas, sugerir implicancias o razones.
  • Debe insistir en la claridad de las respuestas.
  • Debe exigir razones que sustenten las respuestas de los participantes.
  • No debe insistir en el consenso general si es que no lo hay.
  • Debe escuchar de manera activa:

Las siguientes pautas de autoevaluación pueden servir para que el profesor revise su rol de moderador y haga los cambios necesarios. El profesor deberá responder “Sí” o “No” ante cada enunciado.

10. Los Estudiantes

Uno de los principales desafíos a los que se enfrentarán las generaciones futuras será el manejo adecuado de la enorme cantidad de información que tendrán en sus manos, y, obviamente, la escuela será la encargada de capacitarlas para ello. Por tanto, preocupa que en las escuelas de hoy haya cada vez menos espacios de reflexión, de lectura pausada y analítica y de conversaciones que enriquezcan a los estudiantes.

Los estudiantes deben adquirir una serie de destrezas tanto cognitivas como de trabajo grupal que facilite su desempeño en un Aula Socrática. Las siguientes son las estrategias que se esperan del estudiante en el diálogo Socrático:

  • Que sea capaz de pensar por sí mismo.
  • Que comprenda e identifique ideas en un texto más allá de un nivel meramente literal.
  • Que sea capaz de elaborar ideas sobre la base de lo leído.
  • Que sea capaz de disentir.
  • Que sea capaz de elaborar sobre las ideas de los demás.
  • Que respete los tiempos de reflexión tanto propios como de los demás.
  • Que piense antes de responder.
  • Que sepa argumentar.
  • Que exponga ideas con claridad.
  • Que pueda sacar conclusiones.
  • Que identifique la falta de lógica en el argumento.
  • Que reflexione sobre su propio pensamiento.
  • Que relacione lo aprendido con experiencias vitales.
  • Que prepare responsablemente el diálogo.
  • Que sea respetuoso con todos los participantes.
  • Que exponga una actitud positiva y abierta hacia las ideas de los demás.

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Imagen: facebook.com

Acerca de Lic AUS Jorge Luis Prioretti

Licenciado en Organizaciones sociales y culturales - USAL. Analista universitario en sistemas - UTN. Profesor Sup. Filosofía y Cs. Educación.
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