Inclusión existencial en un caso de vida concreto, “Lucas Cesio”


Nuestro objetivo es fomentar el tema de Inclusión y Calidad Educativa, pero bajo una perspectiva propia: la Inclusión multidimensional e Integral.

Muchos podrán preguntarse ¿Qué es eso de muchas inclusiones en la educación? De la que se habla es de la inclusión del otro, del que es diferente ¿A caso, por cada cosa que se encuentre se le dé el nombre de una nueva inclusión? ¡Sin sentido y sin fundamento!

Sin embargo nosotros desarrollamos las fundamentaciones bajo un aspecto antropológico que las podrás encontrar en Slideshare (o en la categoría Fundamentos de este blog).

Una de las inclusiones claves para nosotros, que aúna a las demás, es la existencial. ¿Qué queremos decir? La persona dotado de libertad y con ella, cada uno, tiene que ir creando un “estilo de vida” original, único, tiene que “optar por una forma determinada de conducta en función de lo que pretenda realizar con su vida”. Aquello que le dé “Sentido a su vida”. La raíz de fondo, el núcleo del problema de nuestros jóvenes, como el adulto, es una frustración de vida profunda.

Muchas son las vivencias de fracaso y de frustración del hombre actual pero la más importante de ellas y sobre todo la frustración existencial. Víctor Frankl dice que hoy es una época de frustración existencial.

La raíz última de esta frustración consiste, entonces, en no hallarle sentido a la propia existencia. De ahí nace por reacción la necesidad urgente e insuprimible de encontrarle a la vida un significado último y definitivo, de lograr una concepción del mundo a partir de la cual la vida merezca vivirse. ¿Cuál es mi finalidad? Como decía Nietzsche: “Quien tiene un porqué para vivir, encontrará siempre el cómo” (Cit. por FRANKL V., “El hombre en busca de sentido”, o.c, p. 9).

 Lucas Cesio es un claro ejemplo de esto, vivió en una plaza, en una carpa, en un auto. Tenía hambre, sed y sueño. Mendigaba para comer. El, muchas veces, se cuestionaba sobre el “Sentido de su vida” (palabras textuales escuchadas en una entrevista televisiva). Gracias a los valores transmitidos por la madre lo encontró: estudiar a pesar de las adversidad extrema,… y quiere ser veterinario.

La emocionante historia de Lucas, el chico que vivía en un auto y terminó la primaria

Un niño de Villa Urquiza logró obtener su diploma pese a no contar con sus necesidades básicas satisfechas.

Vivió en una plaza, en una carpa, en un auto. Tenía hambre, sed y sueño. Mendigaba, en una panadería conocida y en las casas aledañas, un poco de comida. No importaba qué dificultad se cruzaba en la vida de Lucas Cesio, él nunca dejó de estudiar: “Buscaba focos de luz en las veredas para hacer la tarea”.

Así se lo contó el niño al diario Clarín, que cubrió ayer la ceremonia de graduación, donde Lucas, de 12 años, recibió su medalla por haber terminado la primaria. Su historia es realmente conmovedora: cuando tenía cinco años, él, su mamá y sus dos hermanos quedaron en la calle por un problema económico.

A partir de ahí todo fue de mal en peor: su mamá Marisa, de 34 años, no tenía trabajo y no podía darle la alimentación básica a sus hijos. “A la noche iba a una panadería a pedir si había sobrado algo, al mediodía sí se hacía muy difícil conseguir algo para comer”, recordó el niño.

Los primeros años dormían en Plaza Éxodo Jujeño, en el barrio porteño de Villa Urquiza, a pocas cuadras de la escuela Número 5 “Enrique de Vedia”, donde estudiaba, consignó el matutino. Su lugar de estudio era la estación de servicio, que también oficiaba de baño. 

 “Con mi familia no pedíamos plata, lo único que queríamos era lo que les sobrara para poder comer. Si nos querían dar dinero les decíamos que no, que preferíamos una empanada”, aclaró el chico.

Las dificultades que afrontaba Lucas para continuar con el colegio eran demasiadas: “Muchas veces llegaba a clases sin nada en el estómago pero con la tarea terminada, no tenía otra posibilidad”.

Un día una tormenta feroz azotó a la Ciudad de Buenos Aires y un vecino le dio a la familia un Peugeot 504 para que pudieran resguardarse ahí. “Empezamos a dormir ahí, era mejor que estar en la Plaza porque uno nunca sabe qué puede pasar, si te pueden raptar, pero a veces salía a estirar las piernas a la madrugada porque se me dormían y me dolían”, contó.

Recién este año, después de seis de cursar la primaria, Marisa consiguió una casilla para vivir en Florencio Varela. Pero Lucas quería terminar la primaria en Villa Urquiza, con los compañeros de siempre. Por eso el joven viajó durante todo este ciclo lectivo en un tren y dos colectivos para llegar a clases.

Ahora empieza una nueva etapa en su vida, que seguro tendrá tantas dificultades como la anterior. “Me gusta estudiar, lo disfruto y aprendo. Es importante para poder ser alguien en la vida. A los chicos que no estudian les diría que sí lo hagan porque es una de las cosas más importantes que tenemos y con la que podemos cumplir nuestros sueños”, concluyó.”

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Artículo original en: http://www.perfil.com/sociedad/La-emocionante-historia-de-Lucas-el-chico-que-vivia-en-un-auto-y-termino-la-primaria-20151218-0031.html

Podemos ver también:

#ICE_Articulos #ICE_InclusiónExistencial

 

 

 

Acerca de Lic AUS Jorge Luis Prioretti

Licenciado en Organizaciones sociales y culturales - USAL. Analista universitario en sistemas - UTN. Profesor Sup. Filosofía y Cs. Educación.
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