Inclusión y sistema educativo.


I. Fundamentación psicopedagógica y social de la educación inclusiva.

Ni que sea de forma breve es conveniente referirse a las razones que sustentan el movimiento hacia una escuela inclusiva. Ciertamente son varias y de naturaleza distinta; por un lado, desde un punto de vista psicopedagógico, existe una concepción del desarrollo de origen social; es decir se reconoce la importancia decisiva de la interacción para el aprendizaje; la responsabilidad de los adultos al determinar la naturaleza de las experiencias que se ofrecen al alumnado (relación con los materiales y los compañeros) es decisiva, por lo que se atribuye a la escuela un papel clave como contexto de desarrollo.

Por otro, la reflexión sobre la práctica en la atención de las diferencias individuales ha llevado a los profesionales a atribuir mayor responsabilidad a los aspectos más institucionales, que afectan al centro como sistema, que a los puramente individuales. De una visión más centrada en el “individuo que se integra” se pasa a una concepción de centro que responde de forma diferencial y eficaz a las distintas necesidades de los alumnos.

Existen además razones de tipo ético que claman por el derecho a la participación social  de todas las personas; nunca las condiciones personales de discapacidad o de etnia, religión o sexo pueden ser motivo de exclusión.

II. Condiciones para una escuela inclusiva.

A partir fundamentalmente de un trabajo de investigación llevado a cabo en Catalunya en el marco del Proyecto de UNESCO (1995) se señalan a continuación aquellas condiciones que se han revelado como más adecuadas para facilitar el tránsito hacia una escuela más inclusiva; en concreto se trata de la experiencia de una de las escuelas participantes en dicho proyecto (Faro – Vilageliu, 2000).

Estas condiciones son fruto del trabajo previo de reflexión del profesorado sobre su práctica diaria y la búsqueda de alternativas para mejorarla que les llevó a tomar conciencia de dos principios que consideran fundamentales y que orientaron su trabajo en el aula:

  • La interdependencia positiva; todo el profesorado era necesario para el éxito.
  • El origen social del aprendizaje; el aula como comunidad educativa.

Las condiciones, pues, que permiten mejorar la práctica en el aula de forma que pueda darse respuesta a las necesidades de todos los alumnos son las siguientes:

  1. Trabajo colaborativo entre el profesorado. La necesidad de ensayar formas de colaboración entre el profesorado (inicialmente por parejas) constituye uno de los ejes del proyecto de UNESCO (1995)
  • Intervención conjunta de dos profesores en el aula.
  • Planificación conjunta de las unidades de programación.
  • Incremento de la ayuda mutua.
  • Mejora de la conciencia de equipo docente.
  • Promoción de la autoestima, a partir de la colaboración.
  1. Estrategias de enseñanza – aprendizaje
  • Diseño de prácticas efectivas en las que puedan tomar parte todos los alumnos.
  • Importancia del aprendizaje social (trabajo colaborativo entre el alumnado).
  • Organización del aula.
  • Optimización de los recursos materiales y humanos existentes y, en particular, de los conocimientos y experiencia de cada profesor.
  1. Atención a la diversidad desde el currículo
  • Mejora de la formación del profesorado en este campo.
  • Elaboración de objetivos compartidos y claramente definidos.
  • Definición de criterios de centro en el desarrollo del currículo.
  • Acuerdo en relación con los criterios de evaluación y de indicadores para el seguimiento.
  1. Organización interna
  • Autoevaluación y evaluación interna.
  • Disponer de una estructura organizativa que favorezca la cohesión.
  • Potenciar el intercambio entre el profesorado.
  • Distribución de los horarios coherentes con los fines que se persiguen.
  • Desde otras experiencias se apuntan también otras condiciones que quizás no han sido tan claramente contempladas en la experiencia referida, aunque en parte también se han producido.
  1. Colaboración escuela – familia
  • Fortalecimiento de la comunicación con las familias.
  • Fortalecimiento de las vías de participación de los padres en la toma de decisiones.
  • Desarrollo de contactos formales e informales.
  1. Transformación de los servicios/recursos destinados a la educación especial
  • Destinados para todo el centro y centrados en el currículo.
  • El profesor de apoyo, clave para el trabajo colaborativo.
  • El psicopedagogo implicado en la estructura del centro.
  • La transformación de los centros de educación especial en centros de recursos. para la educación inclusiva.

III. Procesos de centro que favorecen el cambio.

El progreso del centro hacia estas condiciones así como su consolidación y mantenimiento responde siempre a procesos lentos, progresivos, no ajenos a las dificultades, que suponen la negociación compartida de significados por parte del profesorado; en definitiva la toma de conciencia y la responsabilidad de llevar a cabo un conjunto de innovaciones que afectan a todo el centro. Estos procesos podrían resumirse en:

  • Implicación de todo el profesorado en las finalidades que se persiguen y negociación de los objetivos. Este proceso compromete tanto la responsabilidad individual como la necesidad de consenso que incrementa la conciencia de equipo y lo cohesiona.
  • Optimización de los recursos existentes, tanto materiales como personales.
  • Potenciación de las responsabilidades individuales como contribución al proyecto de equipo y exigencia de la interdependencia positiva; en definitiva de la participación de todo el profesorado.
  • Promoción de la reflexión sobre la práctica; de la crítica responsable y de la necesidad de acuerdos.
  • Potenciación de la autoestima que se genera a partir de los pequeños logros iniciales, cosa que da mayor seguridad y estímulo al profesorado.
  • Equilibrio entre la presión y el apoyo. La presión es necesaria como incentivo para mantener el ritmo de trabajo pero ha de verse compensada por la seguridad del apoyo de los compañeros y compañeras.
  • Incorporación de la autoevaluación como factor de progreso.

IV. Factores clave para una escuela inclusiva

Como síntesis de la exposición se ofrecen a continuación, siguiendo a Ainscow (2000), Faro y Vilageliu (2000) y Porter (2000), los factores considerados como clave para construir una escuela inclusiva:

  • Partir de la experiencia y conocimientos propios; de sus éxitos, que a menudo son muchos, y también de sus dificultades. El profesorado ha de darse cuenta de que la solución está en sumar sus aportaciones.
  • El convencimiento de la necesidad de avanzar hacia una concepción inclusiva de la educación como condición para una implicación plena y efectiva en el proyecto, aunque lógicamente puedan darse grados diferentes.
  • Hacer del trabajo colaborativo el instrumento metodológico habitual para generar conocimiento que sirva de forma eficaz para responder a las diferentes necesidades del alumnado.
  • Entender las dificultades (la heterogeneidad presente en las aulas) como oportunidades para diversificar la respuesta educativa que puede servirse del potencial de aprendizaje que supone el trabajo cooperativo de los alumnos y la colaboración entre iguales.
  • Dotarse de una estructura de centro flexible, capaz de adaptarse a las características y necesidades del alumnado y del profesorado, y de una organización interna que prime la colaboración entre los docentes tanto en la planificación como en el trabajo en el aula.
  • Mejorar la autoestima tanto por parte del alumnado como del profesorado.
  • Diseñar y promover planes de formación del profesorado, fundamentalmente de centro, que suponga la reflexión sobre la propia experiencia y, cuando sea necesario, la colaboración de asesores externos.
  • Incorporar la evaluación de los resultados, que puede adoptar diversas formas (autoevaluación, evaluación interna), como generadora de los procesos de cambio.

Otra condición, aunque no atribuible a los centros, es sin duda el apoyo decidido de la Administración Educativa, así como también de la comunidad. El compromiso político y económico es absolutamente imprescindible para un cambio eficaz y duradero hacia una escuela inclusiva.

Ref.: Climent Giné i Giné
Universidad Ramón Llul (Barcelona)

group-418449_1280

Imagen CC0 de dominio público de pixabay

#ICE_Artículos #ICE_InclusiónEducativa

 

Acerca de Lic AUS Jorge Luis Prioretti

Licenciado en Organizaciones sociales y culturales - USAL. Analista universitario en sistemas - UTN. Profesor Sup. Filosofía y Cs. Educación.
Esta entrada fue publicada en Artículos y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s