Perspectivas para una mejor calidad educativa – Educar para resolver problemas y Pensamiento Situacional.


Un noveno aspecto para una educación de calidad adaptada a nuestros tiempos es una educación que prepare al educando en la toma de decisiones ante problemas existenciales. Estos son desafíos, nos ayuda a crecer y fomentan un nuevo tipo de reflexión: Pensamiento Situacional.

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Uno de los grandes inconvenientes del hombre actual es que, en muchas ocasiones, se vive determinadas experiencias vitales  como un problema que te anula…te quiebra y no como una experiencia necesaria y enriquecedora de vida.

Por otro lado, la educación actual se suele entender como una competición por demostrar, ante los demás, el saber que se ha adquirido, donde lo que menos les importa es comprobar si ese conocimiento sirve para algo más que para aprobar un examen. Pero, en realidad, la educación debe entenderse como un elemento necesario y habitual en nuestras vidas, como una constante que permite que nos adaptemos permanentemente y evolucionemos como personas y como miembros de la sociedad.

En este contexto, uno de los temas es la necesidad de preparar a las nuevas generaciones para que sean capaces de resolver problemas y de tomar decisiones de manera informada y con fundamento. Debemos educar también para que las personas puedan analizar sus problemas y aprovecharlos para generar oportunidades.[1]

  1. Toma de decisiones y solución de problemas[2]

1.1. En cuanto a las decisiones, la vida del hombre está llena de situaciones en donde las decisiones deben tomarse cada día y en cada momento. Por eso, es importante en la educación actual: por la complejidad de nuestros tiempos y por los cambios vertiginosos que se suceden, educar en cuanto que un problema es para resolverse, para tomar decisiones y no para quejarse y anularse. Saber es importante, nos ayuda, pero aquí planteamos “la actitud ante el problema”. Desde esta perspectiva, se quiere revertir lo siguiente:

  • Se toma decisiones respecto a realidades intrascendentes de la vida, pero no respecto a las grandes cuestiones de la vida. Se decide acorde a las circunstancias que se presente y no a un “proyecto de vida”.
  • Las personas toman decisiones más basadas en el sentido común que en la razón. Ello indica una carencia de auténticos objetivos en la vida. Por no decir, que se decide como lo hace la mayoría.
  • La falta de auténtica libertad en el hombre de hoy, esclavo de las modas, de las opiniones, de los ambientes que le rodean, de la tecnología, entre otros, le está impidiendo realmente poder tomar decisiones al no tener clara la verdad de las cosas.
  • Las personas que toman mejores decisiones son aquellas que, tienen una estructura interna muy sólida y estable. Sus decisiones son fruto de sus convicciones, de una estructura de valores, de una cosmovisión de la vida, de su vocación y proyecto de vida.

1.2. ¿Afrontar los problemas para vivir mejor?

Los problemas, dificultades y contrariedades que se nos presentan en la vida tienen un conjunto de características que es necesario conocer y comprender apropiadamente para interactuar con ellas. De esta manera se facilita mucho la tarea de solucionarlas.

Afortunadamente la naturaleza de los conflictos tiene una estructura, responde a una mecánica, presenta un estado y un sistema interdependiente con su entorno. Se puede conocer su dinámica puede entenderse cómo se forman, cómo se desenvuelven, qué tan graves son, cuánto pueden durar y qué daños pueden provocar. También, pueden predecirse y dan margen a la anticipación. Un problema presenta un paralelo de fuertes emociones: ansiedad, angustia y miedo.

Introducirse en el conocimiento profundo de la naturaleza de los problemas y discernirlos con inteligencia situacional es importante porque ella está comprometida nuestra calidad de vida y nuestro potencial de realización plena como personas.

En primer lugar, es importante diferenciar los problemas en sí mismos de sus causas y sus efectos. Lo primero, es decir, la identificación precisa de las causas, constituye el factor principal para encontrar la solución del problema. Lo segundo, la identificación y tratamiento de sus efectos, determinará si la solución puede, o no, llevarse a cabo. El entendimiento de esta relación causal permite ser eficiente en la resolución de conflictos.

Lo primero que provoca en nosotros la aparición del problema es una reacción. Nuestros pensamientos y nuestras acciones se sitúan primero en la parte de los efectos que tiene esta relación causal. Allí se dirige la atención y los primeros esfuerzos. Habitualmente este comportamiento tiene un contenido altamente emotivo y por ello mismo confunde más la percepción integral del problema y dificulta su solución posterior. Tarde iniciamos el acercamiento reflexivo hacia el problema para visualizarlo mejor y comenzar a entenderlo y por supuesto, más tarde aún el proceso de identificación y evaluación de las causas del problema. A veces esto último no se realiza en absoluto.

Hay que tener en cuenta que los problemas no solo son inevitables en el curso de la vida sino que forman parte de una incansable rutina de la que nadie está exento.

El objetivo pedagógico es que: enseñar para que el estudiante aprenda con actividades y situaciones que cada problema en realidad nos presenta una oportunidad. Los problemas son SIEMPRE potenciales oportunidades, más allá de su intensidad, de su gravedad o de la gran contrariedad que ocasionen. Emerger victorioso de un problema cambia el estado de una persona: lo hace crecer, lo fortalece, aumenta su experiencia y su capacidad de enfrentar futuras contrariedades.

Cuando el problema surge ya nada puede hacerse con respecto a él, simplemente ya está allí. Pero esto es una cosa y otra muy distinta es la forma que tome nuestra reacción. Sobre ella si tenemos control, esto sí está a nuestro alcance.

El problema en sí es sólo un conjunto de hechos, es algo completamente impersonal; somos nosotros quienes le insuflamos vida y lo convertimos en una entidad activa, dominante. Entonces el problema crece y muta de un estado a otro volviéndose ingobernable. Es indispensable saber anticiparse e interpretar la realidad circundante evitando el estado emocional y activar la racionalidad. A esto apunta forjar un pensamiento situacional, que lo que aprendamos también sirva para la vida y para estos casos innegables de toda vida humana.

1.3. Para educar en la confianza de tomar decisiones hay que brindar actividades para que los estudiantes de forma individual y cooperativa sepan decidir por si mismos. Darles alternativas y que la elección esté fundamentada. Estudio de casos reales y dialogarlos con fundamento. Los estilos en la toma de decisiones están muy relacionados con características de la personalidad propia: impulsividad, inestabilidad emocional, obsesión, entre otras. Por ello, es veremos algunas orientaciones sobre la toma de decisiones:

  • Hay que ceñirse a lo que a uno le corresponde.
  • No hay que dejarse presionar.
  • Hay que hacer sólo una decisión cada vez.
  • Hay que decidir según la evidencia, no según la inspiración.
  • Hay que aceptar el riesgo de decidir.
  • Hay que incluir siempre una alternativa.
  • Hay que equiparar la decisión con la acción.
  • Hay que saber revocar una decisión, sí está mal.

1.4. La capacidad de tomar decisiones debe encontrar su máxima expresión en la capacidad de solucionar problemas. Una decisión no es tal mientras no se exprese en la acción. Todo el proceso de solución de problemas es un ejercicio de toma de decisiones:

  • Estar consciente. Hay personas que prefieren ignorar los problemas. Piensan que no enfrentándose desaparecen. Ser consciente de que existen los problemas es el primer pago para solucionarlos.
  • Objetividad. Después de conocerlos, hay que definirlos, y ello exige un análisis objetivo para descubrir dónde está. De lo contrario, se aplican soluciones a lo que es el verdadero problema
  • Visión. A veces se tienen las soluciones verdaderas de un problema, pero se siente miedo a afrontarlas. Pero si no se soluciona el problema real no se progresa. Hay que seguirlas cueste lo que cueste.
  • Conocimiento. Solucionar un problema implica conocer el asunto. Una persona que no sabe mecánica no debe abrir ni el radiador de un carro. Por ello, hay que estar empapado de los temas que interesan
  • Mente abierta. No hay soluciones obvias para los problemas, porque entonces ya se hubieran usado. Hay que tener flexibilidad.
  • Selección de alternativas. Cuando haya varias soluciones para un problema, en primer lugar hay que aceptarlas, aunque puedan parecer entre sí contradictorias; y, en segundo lugar, hay que estudiarlas a fondo antes de tomar una decisión.
  • Consultar. Nosotros no debemos tener reparos ante las dudas de consultar a otros para que sus decisiones sean lo más acertadas y no pierda tiempo inútilmente
  1. Educar con Pensamiento Situacional.

La educación de la inteligencia fue siempre el objetivo de la misma desde siempre. Desde Aristóteles se ha discernido diversos tipos de saberes, el conocimiento teórico: Ciencia, Inteligencia o Razón y Sabiduría. Y el conocimiento práctico: Arte, Técnica y prudencia.

Sin desligarnos de estos conceptos nuestro punto de vista más que filosófico es pedagógico y nuestro objetivo es entender la inteligencia a través de objetivos educativos.

En reflexiones anteriores hemos visto la inteligencia emocional. No quiere decir que la misma es emotiva. La inteligencia es una facultad espiritual que tiene como objeto el ser. Pues bien, en este caso, para la educación, seleccionamos al sistema emocional como ámbito de ser, esta realidad son las vivencias emocionales de la persona con el objetivo de integrarlas, armonizarlas y equilibrarlas de forma orgánica. La inteligencia situacional, de forma similar, es educar a la inteligencia para discernir las situaciones de vida cotidiana. No quiere decir que la inteligencia es situacional, como si fuera relativa a las situaciones que se presentan en nuestras vidas.

El Pensamiento Situacional o Conciencia Situacional o Conciencia de la Situación es una representación mental y comprensión de eventos vividos, gentes, interacciones, condiciones ambientales y cualquier otro tipo de factores de una situación específica que puedan afectar al desarrollo de mis actividades humanas, mi comportamiento, mis decisiones y mi propia personalidad. Formulado en términos simples en la consciencia situacional, la persona educada en este tipo de pensamiento, “sabe o prevé lo que ocurre para poder discernir lo que debe hacer”. Educar este tipo de pensamiento trae las siguientes ventajas para la vida:

  1. Interpretación de la realidad situacional próxima” (visión proyectiva)
    • Como una capacidad para dar respuestas ante situaciones que pueden suceder y que puedan desencadenar problemas en mi vida personal: accidentes, peligros (físicos o morales), malas experiencias y fracasos, entre otros. Detectarlas a tiempo evitar problemas futuros.
    • Reconocer oportunidades que pueden sucederse o circunstancias que pueden alentar para satisfacer mis objetivos.
  2. Afrontar situaciones presentes(visión actual).
    • De situaciones problemáticas en mi entorno, y que a veces me cuesta reconocer por no tener conciencia de la situación: Me pregunto ¿Qué situaciones suceden en mi entorno a la cual debo dar respuesta? ¿Por qué ocurren? ¿Qué puede suceder a partir de ahora? Los problemas existenciales si suceden debo interpretarlos y asumirlos. Ya sucedieron! y lo único que me queda es interpretarlos y decidir la mejor solución. Esta es la manera de crecer como persona. Si no lo hago, me atascado, me anulo, me acorralo existencialmente sesgando mi proyecto de vida y mi futuro queda en una encrucijada.
    • De la misma manera, situaciones favorables que puedo aprovechar, fomentar y canalizar acuerdo a mi proyecto de vida

En términos de psicología cognitiva la conciencia situacional se refiere al contenido activo del modelo mental de un humano que toma decisiones de las tareas que tiene que llevar a cabo, el propósito de la consciencia situacional es permitir una forma de tomar decisiones apropiadas y efectivas. Logrando mantener la consciencia situacional se potencia la adquisición, la representación, la interpretación y la utilización de cualquier información relevante con el objeto de poner sentido a los eventos que ocurren, pudiéndose anticipar a los acontecimientos futuros y afrontar los problemas presentes, dando la capacidad de poder tomar decisiones inteligentes y de poder mantener el control en vista a su proyecto de vida y de su propia felicidad.

Aprender contenidos es importante, aún más si estos me brindan material para discernir mi entorno existencial y dar respuestas adecuadas.

[1] Educar para resolver problemas, educar para plantearlos: http://www.laeducacioncuantica.org/educacioncuantica/SEducacionCuantica?PN=16&PE=2&WEBLANG=1&VOLNOT=noticia4&VOLTIP=1&VOLPAG=1&NOTICIA=747
[2] http://www.leonismoargentino.com.ar/INST283.htm

Si te interesa este tema podés ver más en:
#ICE_Elaboraciones #ICE_CalidadEducativa#ICE_NuevosRetosEducativos

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Acerca de Lic AUS Jorge Luis Prioretti

Licenciado en Organizaciones sociales y culturales - USAL. Analista universitario en sistemas - UTN. Profesor Sup. Filosofía y Cs. Educación.
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2 respuestas a Perspectivas para una mejor calidad educativa – Educar para resolver problemas y Pensamiento Situacional.

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