Aprendizaje servicio, una pedagogía de enseñanza inclusiva.


¿Qué es el aprendizaje-servicio? con la experiencia de una escuela concreta lo entenderás. [1]

Esto sucedió en la pequeña localidad de Ramona, en el centro de la Provincia de Santa Fe, Argentina, a principios de 1995. En la única secundaria del pueblo, la profesora de Biología, Raquel Camperi, le propuso al Club de Ciencias de 2° año estudiar un tema remanido, si los hay: el agua. “Acá no tenemos problemas con el agua”, afirmó alguno. “Bombeamos de la napa, y ya está”, acotó otra. “Sí, pero ¿por qué en Ramona no hay agua corriente?”. “¡Vayamos a preguntar a la Comisión de fomento!”.

Después de enterarse que el proyecto de tendido de la red de agua corriente dormía el sueño de los justos desde hacía nueve años, los chicos llevaron a la escuela una muestra del agua que consumían en sus casas, para analizarla. Cuál no fue la sorpresa de todos cuando descubrieron que el agua que suponían “pura y natural” contenía nada menos que arsénico en cantidades suficientes como para una novela policial.

Hasta allí, arsénico incluido, la tarea escolar podría haber entrado dentro de los parámetros académicos más tradicionales: estudio del tema, trabajo de campo, redacción de monografía, evaluación, fin del tema.

Sin embargo, motivados por la iniciativa de la docente y por el apoyo de las autoridades escolares, los alumnos asumieron como propio el tema, e hicieron que la cuestión del agua saltara los límites del Club de Ciencias y de la hora de Biología.

En el aula de Informática los datos obtenidos en los análisis se tabularon y graficaron. Con apoyo de Ciencias Sociales y de Matemática se hizo una encuesta, preguntándole a los vecinos qué pensaban del agua: la mayoría opinó que era potable. Habiendo llegado a la conclusión que el problema de Ramona era la falta de información y de conciencia, los alumnos de 2° año partieron al canal de cable local munidos de sus gráficos y de los consejos de la Profesora de Lengua.

Tras la aparición televisiva volvieron a encuestar al pueblo: ahora eran más los que opinaban que el agua “no era buena”. Con esos datos, y una cámara de video prestada al hombro, partieron a entrevistar al intendente, y a preguntarle qué pensaba hacer al respecto.

Saltando al final de la historia, para cuando los alumnos de la Escuela Media N° 3023 “San José de Calasanz” de Ramona llegaron a 5° año, no sólo habían ganado premios en varias Ferias de Ciencias. Además, su pueblo había obtenido del gobierno provincial la instalación de una planta potabilizadora, el municipio había iniciado el tendido de la red de agua corriente, y el hospital local -a partir de los datos obtenidos por los alumnos y por un convenio de dos Universidades nacionales con la escuela- había iniciado un plan de diagnóstico y prevención de los efectos del arsénico en la salud de la población.

Los chicos de Ramona aprendieron mucha más Química, Biología y Estadística que las que mandan los programas oficiales. También aprendieron -y enseñaron con el ejemplo- Participación ciudadana, y por si esto fuera poco, desarrollaron habilidades para comunicarse por escrito, en televisión y hasta en historietas, y capacidades de iniciativa y de liderazgo que envidiarían más de un adulto. Su escuela, siendo solidaria con la comunidad, también se convirtió en una mejor escuela para ellos.

Vemos con este ejemplo que “aprendizaje servicio” como una metodología educativa que subraya el valor de las actividades escolares solidarias al servicio a la comunidad, y desarrolla su potencial educativo conectándolas con el aprendizaje formal.

Por tanto, considerando el ejemplo con lo último descripto podemos decir que:

  • una pedagogía de enseñanza;
  • los estudiantes adquieren una mejor comprensión del contenido académico;
  • ya que se aplican otras competencias en el aprendizaje;
  • desarrollando habilidades orientadas a la práctica en la resolución de problemas;
  • resolviendo problemas reales de la sociedad;
  • Interdisciplinariedad de contenidos académicos orientados se resolver problemas reales en beneficio de la sociedad;
  • desarrollo del pensamiento crítico y de investigación;
  • contribuye a desarrollar la responsabilidad cívica;
  • fomenta el trabajo en equipo y colaborativo;
  • el estudiante valoriza el currículum ya que está integrado significativamente con servicios comunitarios reales;
  • es un aprendizaje en valores personales y sociales: responsabilidad y solvencia personal, autoestima, creatividad, iniciativa y empatía … solidaridad, bien común, entre otros.

[1] Extracto de Tapia, María Nieves. La solidaridad como pedagogía. El “aprendizaje-servicio” en la escuela. Editorial Ciudad Nueva. Buenos Aires, 2001.

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Acerca de Lic AUS Jorge Luis Prioretti

Licenciado en Organizaciones sociales y culturales - USAL. Analista universitario en sistemas - UTN. Profesor Sup. Filosofía y Cs. Educación.
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