Los diálogos socráticos. Nada mejor que un ejemplo.


  1. Los diálogos socráticos

Los Diálogos Socráticos son conversaciones basadas en textos difíciles en que el papel principal del conductor es hacer preguntas. Estos diálogos mejoran el pensamiento crítico, el autorrespeto, la comunidad en la sala de clases, la iniciativa, la originalidad, la lectura, la escritura, las habilidades auditivas y verbales, y finalmente pueden crear estudiantes que busquen el conocimiento por puro placer, sin importar su ambiente cultural o preparación académica.

En los Diálogos Socráticos, los alumnos aprenden la habilidad de aprender. Pueden usarse con todos los grupos etarios, materias y niveles de habilidad. Los Diálogos Socráticos pueden ser integrados a una variedad de otros enfoques educacionales, proveyendo el punto focal para la motivación y la coherencia intelectual que impulsa todas las actividades en la sala de clases. El compromiso con los Diálogos Socráticos es compatible con el pluralismo metodológico en la práctica pedagógica. La clave de tal pluralismo es respetar el juicio independiente, sea cual sea el método pedagógico que se esté usando.

En definitiva, enseñar por medio de Diálogos Socráticos aspira a crear una cultura de indagación, y mientras más amplia sea su base, más se fortalecerá esa cultura.

Idealmente, comunidades y sociedades completas deberían adoptar la perspectiva del aprendizaje y práctica del diálogo inherente a los Diálogos Socráticos.

Los Diálogos Socráticos ofrecen una solución a algunos de los problemas centrales que encaran los educadores y todos aquellos interesados en la educación. Muchos profesores se ven enfrentados a cursos de estudiantes desmotivados y/o rebeldes con una amplia gama de habilidades y madurez. Muchos tienen un apoyo familiar inadecuado para el logro de éxitos académicos y escaso interés en leer dentro o fuera del aula. Los Diálogos Socráticos crean un ambiente donde los alumnos descubren que las ideas expresadas en difíciles textos humanistas les resultan personalmente interesantes.

Los estudiantes declaran que los diálogos los han hecho interesarse en política, literatura e historia, y que las clases de diálogo les han ayudado a entender el cálculo matemático por primera vez o despertado un interés en la biología. Los estudiantes con una mente interesada y activa serán más capaces de cualquier tarea académica. Llevar a los alumnos a tal punto exige que los profesores o sistemas escolares renuncien al menos temporalmente a la meta de transmitir enormes cantidades de hechos.

La reforma escolar es un tema político de suma importancia. Hay consenso en que nuestro actual sistema educacional es inadecuado, pero poco acuerdo en cuanto a cómo mejorar la educación.

Un Diálogo Socrático se inicia con una pregunta, los estudiantes deben tener el texto asignado en la mente y en la mesa frente a ellos, el trato debe ser cortés y sensible, todos deben participar y argumentar sus opiniones —cuando eso se ha expresado, se ha dicho todo. No hay ningún otro método. El resto se desarrolla como una conversación corriente.

 2. Ejemplo de Diálogo Socrático

Describiré un diálogo de demostración con una clase de ciencias sociales de 1o año. “Los diálogos de demostración” son introducciones “de primera vez”; ésta es una experiencia típica de hacer un diálogo en clase por primera vez.

Se dijo a los estudiantes que alguien vendría a conducir una discusión seminarial. Se explicó que un diálogo es un debate sobre algo que toda la clase ha leído. El tema de este diálogo era el Voto de Lealtad. La jornada anterior al diálogo, los alumnos estuvieron estudiando el Voto, principalmente buscando las palabras desconocidas. El día del diálogo se ordenaron los escritorios en un gran círculo.

Entro a la clase, me presento y después pido que escriban su nombre en etiquetas. Hay cerca de veinticinco alumnos. Les digo que vamos a tener una conversación sobre el Voto de Lealtad. Espero un momento mientras hacen sus etiquetas. Cuando parecen haber terminado, les pregunto si están listos para comenzar. Miro en torno a la sala mientras se callan. Pido a algunos que dejen de conversar. Les explico que hay unas cuantas reglas muy simples: sólo una persona puede hablar a la vez, todos deben ser corteses, los comentarios deben ser pertinentes al texto.

“¿Qué significa el Voto de Lealtad?”.
“Es sobre la lealtad”.
“Significa que amas la bandera”.
“Significa que morirás por tu país”.

“¿Cómo decidimos cuál de estas sugerencias es la correcta? ¿Cuál de éstas creen los demás que significa el Voto?”.
“Todas”.
“Significa lo que uno quiere que signifique”.

“¿Entonces todas las palabras significan lo que uno quiere que signifiquen?”.
“Sí”.

“¿Todos ustedes creen lo mismo?”.
Silencio. Al cabo de unos diez segundos, pregunto:

¿La palabra ‘silla’ significa lo que cada uno quiera?”
“Algunas palabras tienen significado y otras no”.

“¿Cuáles son cuáles? ¿Cómo sabemos si una palabra tiene significado o no?”.
Después que esta discusión sobre el significado de las palabras continúa por cerca de diez minutos (durante lo cual un estudiante afirma saber mejor que el diccionario lo que significan las palabras), un alumno nos retrotrae al texto:

¿Qué tiene que ver todo esto con el Voto de Lealtad?”.
“Ustedes mismos fueron los que alegaron que el Voto no significa nada. Ahora parece que quizás algunas palabras sí tienen significado. Volvamos a la pregunta original. Tú dime: ¿significa algo el Voto de Lealtad?”.
“Significa lo que uno quiere que signifique”.

“De modo que si yo creo que se trata de carreras de caballos, ¿entonces de eso se trata?”.
“Sí”.
“No. El Voto de Lealtad no es sobre carreras de caballos”.

Finalmente, alguien está dispuesto a pronunciarse acerca del significado del Voto de Lealtad. La niña que dijo esto está visiblemente molesta de que alguien alegue que el Voto de Lealtad es sobre carreras de caballos. Este es el primer sentimiento real que se ha revelado durante el diálogo. Previamente, aunque los estudiantes estuvieran siendo cooperadores, no les importaba el significado del Voto de Lealtad. A esta niña no le importa el Voto per se, pero sí le interesa suficientemente la verdad como para impedir que sus compañeros digan cosas que ella considera realmente ridículas. Su interés por la verdad es lo que hace proseguir la clase.

Lentamente, gracias a otros que aceptan que hay algunos límites al significado de las palabras y gracias al uso espontáneo de diccionarios, la mayoría llega al consenso de que la frase “El Voto de Lealtad” significa una promesa de fidelidad. Hay menos consenso sobre el verdadero significado de “promesa” y “fidelidad”. No obstante, pasamos “a la República que representa” (“a la bandera” no resultó polémico). Sólo estamos empezando a descifrar “república” cuando se nos acaba el tiempo.

Antes de irme, les pido que levanten la mano en respuesta a algunas preguntas: la mayoría lo disfrutó (“fantástico librarnos de clases por un día”, “esto es mucho mejor que aprender”); la mayoría querría hacerlo de nuevo; unos pocos dicen querer hacerlo todos los días; todos concuerdan en que creían entender mejor el Voto de Lealtad antes de empezar la clase que al terminarla.

Discutiendo después de clase con la profesora, descubro que estaba sorprendida con los que participaron; muchos que ella esperaba que tomaran parte no lo hicieron, y algunos a quienes jamás había oído sí lo hicieron. También le sorprendía oírles afirmar que las palabras no tenían significado y ver que varios alumnos espontáneamente sacaron y usaron sus diccionarios.

Ref. Síntesis de El hábito de pensar – STRONG, Michael

 3. Comentario Final

Este ejemplo se utiliza más la Mayéutica (El docente va llevando el diálogo para que los estudiantes definan lo que es Voto de Lealtad), por las características del alumnado: por no tener experiencia en la metodología, por ser estudiantes adolescentes, entre otras. Esta es una variante (más utilizada por el mismo Sócrates). Pero con alumnos acostumbrados a la misma o con estudiantes más avanzados basta con la pregunta de apertura para que los mismos opinen sobre el tema de manera más fluida; luego, algunas de seguimiento y, por último, la de cierre. El docente tiene menos intervención. Pero cuando la reflexión cuesta en el alumnado recurrir a la Mayéutica es una variante interesante.

En una práctica del diálogo socrático sobre el tema “Cómo afrontar los problemas para vivir mejor” un alumno (al finalizar) me manifestó lo siguiente: “En realidad, hemos desarrollado ampliando el tema más allá de lo expuesto por el autor del texto”… le respondo, “sin duda que si tenemos que reescribir el tema que hemos desarrollado en este dialogado haríamos una versión mucho más ampliada y completa del mismo sobre sus causas, efectos, consecuencias y soluciones…”

Acerca de Lic AUS Jorge Luis Prioretti

Licenciado en Organizaciones sociales y culturales - USAL. Analista universitario en sistemas - UTN. Profesor Sup. Filosofía y Cs. Educación.
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